LEÓN, 9 Ene. (EUROPA PRESS) – El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL) ha desestimado el recurso de apelación interpuesto por una mujer condenada por la Audiencia Provincial de León como autora de un delito de asesinato en tentativa hacia su exmarido, con la agravante de parentesco, cuya pena fue fijada en doce años y medio de prisión.
Además, la mujer fue condenada a la inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena y a la prohibición de aproximarse a menos de 200 metros de su exmarido, su domicilio o cualquier lugar donde se encuentre, durante 22 años y medio, así como a no comunicarse con él por ningún medio durante el mismo periodo.
De acuerdo con la sentencia del 12 de mayo de 2025, se le impuso también la inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad durante el tiempo de la condena en relación con los dos hijos que tiene en común con su exmarido. En términos de responsabilidad civil, se estableció una indemnización de 822.592,85 euros para su exmarido por daños, además de cubrir los gastos médicos no cubiertos y otros gastos relacionados con la adecuación de la vivienda familiar. También se dictó una indemnización de 152.523,65 euros a la aseguradora Adeslas Segurcaixa.
La sentencia señala que la relación entre la condenada y su exmarido se deterioró tras su ruptura sentimental, complicándose especialmente por las visitas de los hijos comunes, lo cual provocaba constantes desencuentros.
LOS HECHOS
Aproximadamente el 22 de junio de 2020, la mujer, «con el fin de acabar con la vida» de su exmarido, aplicó una sustancia letal de Talio (usada habitualmente como raticida) a una barra de chocolate que entregó a su hijo, indicándole que no debía comerlo, pero que debía dárselo a su padre. El niño siguió las instrucciones de su madre, entregándole el chocolate.
Poco después de ingerir el chocolate, el exmarido comenzó a sentirse mal, con dolores abdominales y hormigueo en las manos. Su estado fue empeorando y el 24 de junio requirió atención médica debido a un fuerte dolor en manos y pies, así como otros síntomas, lo que llevó a su ingreso en un centro asistencial.
Tras no mejorar con el tratamiento, fue trasladado el 30 de junio de 2020 al Hospital Universitario de León, donde sufrió una progresión de lesiones cutáneas y otros problemas graves de salud. El 15 de julio ingresó en la UCI con insuficiencia respiratoria, siendo necesario la intubación y ventilación mecánica. Con el tiempo, se presentaron otras complicaciones severas.
INTOXICACIÓN AGUDA
Los análisis médicos confirmaron una intoxicación aguda por Talio que excedía el nivel permitido en el cuerpo humano, representando un riesgo mortal. Durante su largo ingreso, se descartaron otras posibles causas de su cuadro clínico.
El hombre permaneció en la UCI del Complejo Asistencial Universitario de León hasta el 24 de agosto de 2020, y aunque pasó a planta, tuvo que regresar a la UCI en varias ocasiones debido a infecciones, colapso pulmonar y otros problemas respiratorios. Finalmente, recibió el alta hospitalaria el 22 de enero de 2021.
Las lesiones sufridas incluyeron neuropatías periféricas múltiples, atrofia de nervios ópticos y deterioro cognitivo. Durante su tratamiento, también requirió consultas con especialistas en dermatología, oftalmología y psiquiatría debido a diversas complicaciones y afectaciones cognitivas.
NUMEROSAS SECUELAS
El proceso de curación total duró 705 días, dejando al hombre con numerosas secuelas. El 17 de noviembre de 2021 se le reconoció la incapacidad permanente absoluta. Contra la sentencia del TSJCyL, se puede recurrir ante el Tribunal Supremo por infracción de ley y quebrantamiento de forma.
‘OPERACIÓN LAPIDEM’
El 23 de octubre de 2025, la Guardia Civil detuvo a la misma mujer bajo la operación ‘Lapidem’ por un delito de lesiones graves al agredir a su exmarido con ácido corrosivo, lo que provocó su ingreso en prisión.
Además de las lesiones graves, se le atribuyen delitos de amenazas de muerte a través de cartas anónimas y quebrantamiento de medidas judiciales.
GRAVES LESIONES
Estos hechos ocurrieron el 15 de agosto de 2025, cuando el hombre fue atacado sorpresivamente en Jiménez de Jamuz (León) con un líquido corrosivo que le causó graves lesiones en la cara, cuello y otras partes del cuerpo. En ese momento, su exesposa se ocultó para evitar ser identificada.
Después del ataque, huyó rápidamente y no hubo testigos que pudieran proporcionar información para su identificación. Días después, el afectado y otros recibieron amenazas de muerte a través de cartas anónimas, lo que llevó a la Policía Judicial de la Guardia Civil en León a iniciar una investigación que resultó en su detención e ingreso en prisión.
