
Teruel, 2 de marzo. (EUROPA PRESS) – Los lectores del nuevo número de la revista Turia, que se distribuye este mes de marzo, podrán disfrutar de dos entrevistas a fondo y en exclusiva con Juan Manuel Bonet y Yolanda Pantin, dos figuras de relevancia nacional e internacional cuyas vidas ha guiado la poesía.
En las páginas de la revista dedicadas al ensayo, el artículo inédito «Rectificar es de sabios» aborda las controvertidas relaciones entre tecnología, humanidad y salud mental, un trascendente asunto que ocupa el filósofo David Pastor Vico, un pensador de indudable magnetismo e intelectualidad.
Juan Manuel Bonet (París, 1953) ha colaborado en diversas ocasiones con la revista Turia, aunque su mayor aportación fue el extraordinario monográfico que coordinó sobre el escritor francés Patrick Modiano, quien sería galardonado con el Premio Nobel en 2014. Esa circunstancia hizo que ese número de Turia (el 84, publicado en 2007) se agotara, al ser la más completa aproximación hecha en español a su obra. Bonet ha desarrollado una labor ingente como crítico e historiador del arte contemporáneo.
Su «Diccionario de las vanguardias en España, 1907-1936», publicado por Alianza Editorial en 1995, es un libro de referencia obligada, que refleja la sabiduría enciclopédica, así como la curiosidad y sensibilidad extraordinarias de su autor. La lista de exposiciones que ha comisariado es amplísima y, como gestor cultural, ha sido director del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) y del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid.
Fue director del Instituto Cervantes en París desde 2012 hasta 2017 y, desde enero de 2017 hasta julio de 2018, ocupó el cargo de director del Instituto Cervantes.
La conversación con Juan Manuel Bonet fue realizada por Angélica Tanarro, una de las periodistas culturales más prestigiosas de Castilla y León, responsable durante años de la sección de cultura del principal periódico de esa comunidad: «El Norte de Castilla», editado en Valladolid.
En la entrevista, Bonet habla de su valioso legado bibliográfico y artístico a la Fundación Antonio Pérez de Cuenca, que se albergará en un edificio singular de la localidad de Tarancón. Es una colección de libros y obras de arte que hará las delicias de todos aquellos interesados en las vanguardias artísticas y literarias, que siempre ha sido su gran pasión.
La influencia decisiva de su padre, Antonio Bonet Correa, ya fallecido, quien fue un prestigioso catedrático de Historia del Arte, es notable. Primero fue docente en la Universidad de la Sorbona, en París. Luego, tras su retorno a España en 1958, dio clases en las universidades de Murcia, Sevilla y Complutense de Madrid. Durante muchos años, también fue presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Según Bonet, «mi padre me enseñó desde el principio a leer las artes como interconectadas. Lo he llevado a rajatabla en todos los sitios donde he estado, he articulado cosas en las que pintura, arquitectura, fotografía, música, cine y literatura formaban una unidad».
Otra influencia capital en su vida fue la de Fernando Zóbel, el pintor y director del Museo de Arte Abstracto de Cuenca. Bonet revela que en sus años sevillanos fue donde aprendió a hacer crítica de arte gracias a sus colaboraciones en «El Correo de Andalucía», y aclara que «los dos textos que más me han animado en el campo de la literatura fueron escritos por Joan Perucho y Octavio Paz».
En otro momento de la entrevista, Juan Manuel Bonet argumenta que «la proliferación de museos de arte contemporáneo en los 80 y 90 fue necesaria porque veníamos de una penuria total».
LA VOZ POÉTICA SE ALZA POR ENCIMA DE LA TRIBU
Entre los nombres indiscutibles de la literatura latinoamericana contemporánea se encuentra Yolanda Pantin (Caracas, 1954). Su labor como poeta, ensayista, dramaturga, editora y autora de libros para niños merece el reconocimiento de los lectores y estudiosos de nuestra cultura. En esta línea de fomentar el redescubrimiento de su amplia y valiosa obra literaria, la revista Turia ha dedicado a Pantin una entrevista exclusiva, en la que se analiza su trayectoria y se difunden sus opiniones.
La entrevista fue realizada por otra escritora venezolana, Michelle Roche Rodríguez. Yolanda Pantin ha publicado en España su obra poética reunida (1981-2011) bajo el título «País» (Pre-Textos, 2014).
A pesar de que sus inicios estén vinculados con los grupos literarios Calicanto y Tráfico, con cada nuevo libro, Pantin ha demostrado la singularidad de su voz en el fértil campo de la poesía escrita en Venezuela.
Su participación en encuentros de poesía y congresos de literatura en Alemania, Argentina, Colombia, España, Estados Unidos, Francia, Guatemala, Holanda, Israel, Italia, México, Perú, Portugal, República Dominicana y Uruguay avala su lugar en la literatura latinoamericana.
En 1989 recibió el Premio Fundarte de Poesía en Caracas. Ha sido becaria de la Fundación Rockefeller en su Bellagio Study Center y en 2004 recibió la Beca Guggenheim. Por el conjunto de su obra, recibió en 2015 el Premio Poetas del Mundo Latino «Víctor Sandoval» en Aguascalientes (México), y en 2017 obtuvo el XVII Premio Casa de América de Poesía en Madrid. En 2021 ganó el Premio Internacional de Poesía «García Lorca» de la ciudad de Granada.
Pantin es, además, coautora del libro «El hilo de la voz. Antología crítica de escritoras venezolanas del siglo XX» (2003), uno de los más importantes estudios sobre literatura femenina en Venezuela.
Sin duda, Venezuela es una herida abierta en la obra de Yolanda Pantin y en la de otros autores. Cuando se le pregunta qué significa escribir poemas viviendo allí, en un contexto donde muchos familiares y amigos han emigrado, ella confiesa: «no sé qué significa, la verdad. No me lo pregunto».
Muchos amigos se han ido del país, pero muchos aún vivimos en Venezuela. Nos frecuentamos y reunimos. Sin embargo, el tema venezolano no es el que hace que sienta lejana a la poesía, sino la fractura del mundo que conocimos y el umbral que se abre todavía sin lenguaje. No logro pasar del estado de perplejidad. Donde se supone que hay versos, yo leo frases».
LA TECNOLOGÍA NO SIEMPRE ES INOCUA
En el apartado que Turia dedica al ensayo, el filósofo David Pastor Vico reclama un uso responsable de la tecnología. Su tesis se desarrolla con brillantez y claridad en un artículo titulado «Rectificar es de sabios. Sobre tecnología, humanidad y salud mental».
Este asunto resulta clave en nuestro siglo XXI y conviene analizarlo más allá de emociones y prejuicios. David Pastor Vico es hijo de emigrantes andaluces, por lo que nació en Jambes, Bélgica, en 1976.
Sin embargo, en 1982, la familia regresó a Sevilla. David es hoy un reconocido profesor, escritor y divulgador con gran proyección mediática en España y México.
Estudió Filosofía en la Universidad de Sevilla, donde se especializó en Ética de la Comunicación. Actualmente, ejerce la docencia en la UNAM, donde también colabora con la Dirección General de Divulgación de las Humanidades. Es autor de los libros «Ética para desconfiados», «Era de idiotas» y «Filos
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