
BARCELONA, 14 Mar. (EUROPA PRESS) – El presidente de la Unió de Comunitats Islàmiques de Catalunya (Ucicat), Mohammed El Ghaidouni, ha manifestado en una entrevista que es «muy triste hacer política difamando a una parte de la sociedad catalana» en relación a discursos contra su comunidad islámica. Esta declaración surge a raíz de los comentarios de Sílvia Orriols, líder de Alianza Catalana, quien afirmó en Catalunya Ràdio que lo que recoge el Corán es «barbarie» y que clausuraría mezquitas que difunden una interpretación literal del Islam.
El Ghaidouni, quien participó recientemente en el Iftar organizado por la Fundación Ibn Battuta, la Ucicat y el Institut Europeu de la Mediterrània en el Museu Marítim de Barcelona, enfatizó que el Islam es un símbolo de paz, participación y reconocimiento del otro. «Cuando hablamos del otro, no nos referimos únicamente a musulmanes, sino al ser humano en general», afirmó.
En el mes sagrado de Ramadán, explica El Ghaidouni, «los musulmanes se ponen en la piel de millones de personas que no pueden comer ni beber por falta de recursos». Destacó que es fundamental que tanto la extrema derecha como figuras como Orriols «respeten el marco jurídico español», ya que los musulmanes no piden nada fuera de lo que es su deber respetar las diversas sensibilidades y creencias presentes en la sociedad.
Ante el auge de discursos negativos hacia la comunidad musulmana, El Ghaidouni destacó que estos discursos «son fáciles de aceptar» en tiempos de crisis económica, ya que algunos asimilan el mensaje de que «la culpa es del inmigrante».
Ramadán y su significado
El mes sagrado de Ramadán es uno de los cinco pilares del Islam, y todos los musulmanes adultos tienen el deber de ayunar. Este acto invita a la reflexión tanto a nivel individual como comunitario, y se acompaña de oraciones nocturnas en las mezquitas. En este contexto, El Ghaidouni indicó que «las personas valoran más el alma que el cuerpo, pues a través de la espiritualidad podemos controlar nuestros deseos y contribuir a ser mejores ciudadanos en nuestra sociedad».
En relación a los prejuicios que enfrenta la comunidad, El Ghaidouni considera que «todo el mundo lo ve como algo positivo», destacando que la celebración del Iftar es una oportunidad para que la comunidad musulmana abra sus puertas y comparta su cultura con quienes no están familiarizados con ella.
En Catalunya, la diversidad religiosa se ha consolidado, con más de 350 lugares de culto que han desempeñado un rol crucial en dar a conocer y normalizar esta práctica religiosa. Sin embargo, aún existe un debate abierto sobre la necesidad de contar con una mezquita en Barcelona, similar a la de Madrid, la cual sería «bienvenida siempre que se construya en colaboración con los musulmanes de la ciudad y que el financiamiento no provenga de fuentes externas».
Reflexiones sobre la paz
El Ghaidouni también lamentó la situación actual de guerra entre Irán y Estados Unidos e Israel, apuntando que quienes realmente sufren son los ciudadanos y no quienes toman decisiones bélicas. Para el mes sagrado, su deseo es «que reine la paz en este mundo y en Catalunya». Durante su discurso en el Iftar, subrayó que este año Ramadán coincide con un periodo en el que el lenguaje de la guerra predomina sobre el diálogo y la diplomacia.
«La guerra nunca es la solución. Cada bomba que cae destruye más que edificios; erosiona la confianza en la humanidad», afirmó, expresando reconocimiento hacia la postura del gobierno de España y del presidente Pedro Sánchez, quien ha abogado por el diálogo y en contra de la escalada bélica.
Finalmente, El Ghaidouni alertó sobre el rechazo a la guerra como un deber de responsabilidad histórica y advirtió que el ascenso de discursos de odio y de la extrema derecha representa un desafío crucial para la convivencia democrática. «No hay democracia sin diversidad, no hay convivencia sin respeto y no hay paz auténtica sin justicia», concluyó.
