España y Alemania han acordado abrir un diálogo bilateral para encontrar una solución sobre la oficialidad del catalán en la Unión Europea, como parte de los acuerdos entre el PSOE y Junts para la investidura de Pedro Sánchez. Este anuncio se realizó el viernes y representa un paso significativo en el reconocimiento de las lenguas cooficiales en el contexto europeo.
El comunicado conjunto establece que «nuestros dos gobiernos han acordado hoy abrir un diálogo con el objetivo de encontrar una respuesta a la solicitud española de que sus lenguas cooficiales distintas al español sean reconocidas como oficiales en la UE de forma que sea aceptable para todos los estados miembros». Esta decisión se toma un día después de que Junts anunciara la convocatoria de una consulta a sus militantes para decidir si rompen relaciones con el PSOE.
El comunicado destaca que «la incorporación de dichas lenguas constituye una parte esencial de la identidad nacional plurilingüe de España». Bajo este acuerdo, España presentará un texto para debate y decisión de los 27 estados miembros en una futura reunión del Consejo de Asuntos Generales. Este diálogo comenzará «a la mayor brevedad» y estará a cargo de los respectivos ministerios de Asuntos Exteriores, según lo explicado en el anuncio conjunto.
El Gobierno celebra el gesto alemán
Desde Moncloa, han reiterado su determinación de avanzar hacia la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego, enfatizando que “el de hoy es un paso importante para hacerlo posible”, según fuentes gubernamentales. El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha calificado este acuerdo como un «paso importantísimo», destacando el compromiso del Ejecutivo para culminar «un camino irrenunciable e irreversible».
Albares señaló que «diez millones de europeos hablan catalán y tienen que verlo reconocido como lengua oficial europea, al igual que el euskera y el gallego». Refirió que aproximadamente el 40% de los españoles, es decir, 20 millones, viven en comunidades autónomas con más de una lengua oficial, y esto debe ser respaldado por la Unión Europea.
Alemania, al frente de los reticentes
Históricamente, Alemania se había mostrado reticente a incluir el catalán, el euskera y el gallego en el reglamento lingüístico de la UE, lo cual requiere la unanimidad de los 27 Estados miembros. En la última ocasión que se discutió este tema en el Consejo de Asuntos Generales de la UE, el 18 de julio, Alemania lideró a un bloque de casi diez países que se mostraron escépticos sobre la oficialidad de estas lenguas debido a las implicaciones legales y financieras.
El secretario de Estado para la UE, Fernando Sampedro, defendió la propuesta española en un debate tenso con el ministro alemán para Asuntos Europeos, Gunther Krichbaum. Este último argumentó que sería necesaria una reforma de los Tratados para asegurar la base legal de la oficialidad del catalán, euskera y gallego. Esta discusión se tradujo en la negativa de la UE a este pedido por séptima vez desde 2023.
Merz propuso soluciones tecnológicas
Durante una reciente visita oficial a La Moncloa, el canciller alemán, Friedrich Merz, expresó su apoyo a negociar, pero sugirió que «tendrán que ver» cómo se resuelve la cuestión. Merz también planteó una posible solución basada en la inteligencia artificial, reconociendo que el desarrollo de esta tecnología podría llevar tiempo. «A medio plazo podría haber una buena solución, porque gracias a la inteligencia artificial no necesitaremos intérpretes. Vamos a poder entender y hablar en todos los idiomas de la Unión Europea, aunque todavía pasará un poco de tiempo», afirmó.
Ultimátum de Junts
Este acuerdo con Alemania llega en un momento en que Junts ha aumentado la presión sobre Sánchez, planteando incluso un ultimátum al Ejecutivo para que avance en sus acuerdos. Carles Puigdemont ha convocado una reunión de la ejecutiva del partido en Perpiñán, Francia, para discutir la situación, justo después de que la portavoz en el Congreso, Míriam Nogueras, insistiera en que «hay que empezar a hablar de la hora del cambio».
