GUADALAJARA, 9 Ago. (EUROPA PRESS) – El 9 de agosto de 1995, una repentina riada arrasó los municipios alcarreños de Yebra y Almoguera. Este sábado se conmemora el 30 aniversario de una tragedia que causó la muerte de 10 personas y marcó profundamente a ambas localidades. Con motivo de este aniversario, dos documentales y una exposición recuperan la memoria conjunta de los dos municipios.
La riada fue una de las tragedias más devastadoras que ha dejado una huella imborrable en la memoria colectiva de Yebra y Almoguera. La muestra, compuesta por unas 200 fotografías y dos documentales realizados por Javier Castañón, invita a recordar a los fallecidos y a reflexionar sobre la importancia de la prevención frente a fenómenos climáticos extremos para evitar que hechos similares se repitan.
Una intensa tormenta de verano, con más de 60 litros por metro cuadrado en menos de una hora, desató una riada devastadora que arrasó viviendas e infraestructuras en Yebra, cobrando la vida de diez personas. En Almoguera, aunque no hubo víctimas mortales, la destrucción también fue considerable. «Fue un milagro que no se llevara la vida de nadie», reconocen hoy muchos testimonios recogidos en los videos, quienes recordaron haber vivido otra riada ocho años antes, el 25 de julio de 1987, que les alertó y provocó que muchas casas fueran ampliadas en altura como medida preventiva.
La exposición ’30 años de la riada’ es un proyecto conmemorativo que reúne una selección de más de 200 fotografías y dos documentales que presentan testimonios de quienes vivieron aquella tarde del 9 de agosto de 1995. Uno de los documentales se centra en lo ocurrido en Yebra, donde, además de los daños materiales, se perdieron 10 vidas, y el otro se enfoca en las pérdidas en Almoguera.
La muestra, que surge de una iniciativa conjunta de ambos ayuntamientos, consiste en paneles cronológicos que narran, a través de impactantes imágenes, el avance del agua, sus devastadores efectos en viviendas, calles y personas, así como el lento proceso de reconstrucción posterior. Según el alcalde de Yebra, Juan Pedro Sánchez, esto ha conllevado una inversión de «unos 2.000 millones de pesetas».
Más que ser un mero recorrido por los hechos, esta exposición es un tributo a la fortaleza de dos pueblos que supieron resistir, aprender y reconstruirse. Representa una lección de vida y un firme llamado a la prevención.
Llamada a la Prevención
Para sus regidores, Juan Pedro Sánchez, alcalde de Yebra, y Antonio Barona, alcalde de Almoguera, la exposición es una llamada a la prevención y al aprendizaje. Es fundamental no olvidar que el agua puede volver y comprender que hay decisiones capaces de salvar vidas, como no construir en zonas inundables, cuidar y limpiar los cauces, proteger el terreno con vegetación y actuar siempre con previsión.
La exposición podrá visitarse a partir de este sábado a las 13:00 horas en Almoguera, junto con el documental, y el día 29 de este mes en Yebra, a las 20:00 horas. Se busca ofrecer una dimensión profundamente humana, reflejando las experiencias de supervivencia de personas como Sonia y Sergio, quienes, a pesar de su juventud, aún recuerdan la terrible tragedia y sienten el impacto de aquella noche en que el cielo se cerró de golpe y el agua lo arrastró todo.
Testimonios de Recuerdo
Sonia Torre, que entonces tenía 18 años, recuerda cómo, de repente, en Yebra se hizo de noche. «El agua empezó a salir por los sanitarios sin que aún lloviera con fuerza. Nos subimos a la barra, luego al tejado. Cuando bajó el nivel, oíamos gritos, gente buscando a sus familiares. Aquello no se olvida. Diez personas en un pueblo tan pequeño. O eran familia o eran amigos», relata.
Sergio Villalba tenía 10 años cuando la riada se llevó todo lo que veía en su camino en Almoguera. El miedo de no saber si volvería a ver a su padre, que estaba trabajando en la presa, le mantuvo en alerta toda la noche. «No supimos nada de él hasta el día siguiente. Esa noche no dormí. Pensamos que el agua nos arrastraría cuando entró en la primera planta de mi casa. Vi coches flotando y recuerdo que cuando apareció mi padre, lloramos y dormimos abrazados toda la mañana».
Las fotografías tomadas por el fotoperiodista Javier Castañón apenas dos días después de la tragedia constituyen un testimonio gráfico único, complementado por el material audiovisual del archivo de la Diputación de Guadalajara y del Centro de la Fotografía y la Imagen Histórica de Guadalajara (Cefihgu), que ha cedido valiosas imágenes de vídeo utilizadas en los documentales.
Los documentales, elaborados con gran respeto, recogen los testimonios directos de los vecinos, quienes son la memoria viva de estos municipios.
La Memoria como Herramienta para Proteger el Futuro
Durante la presentación, los alcaldes de ambas localidades compartieron una perspectiva constructiva sobre la tragedia, enfatizando la importancia de la memoria como herramienta para proteger el futuro.
Juan Pedro Sánchez recordó que «diez personas perdieron la vida y el pueblo entero quedó marcado para siempre. La exposición y el vídeo recogen testimonios reales, valientes, llenos de humanidad. Palabras e imágenes que nos emocionan y enseñan».
El alcalde de Yebra añadió: «Lo que vivimos aquel día no se puede borrar, pero sí podemos aprender. Hoy, Yebra es un pueblo más preparado, más unido y más consciente. Que estas imágenes y documentales sirvan para que nunca más tengamos que sufrir una tragedia así. Que el recuerdo de las víctimas sea siempre una guía».
Antonio Barona, alcalde de Almoguera, destacó que «el agua arrasó calles, casas y recuerdos, pero no se llevó ninguna vida, y eso fue posible gracias a lo aprendido en la riada del 87. La naturaleza habla, y debemos escucharla. Almoguera es hoy un ejemplo de resiliencia. Pero no olvidamos. Por ello compartimos esta memoria. Para que lo vivido no se repita. Para que el dolor de ayer nos sirva para construir un mañana más seguro y consciente».
Ambos regidores también agradecieron el trabajo de las corporaciones municipales que enfrentaron con valor las consecuencias de aquel desastre, así como la colaboración de la Diputación de Guadalajara, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y el Gobierno de España en la reparación de los daños. También agradecieron la participación del Ejército, Cruz Roja, Protección Civil, Guardia Civil y equipos de emergencia desplegados.
Hoy, Yebra y Almoguera son dos pueblos unidos que comparten esta memoria. La exposición será itinerante en el resto de la provincia, y se espera extraer lecciones para tratar de evitar que una tragedia como esta vuelva a ocurrir. Se busca que las generaciones futuras aprendan del pasado.
Aunque los más mayores aún recuerdan con cierto temor lo ocurrido hace tres décadas, los jóvenes de hoy no conocen esos hechos. Sin embargo, los alcaldes reconocen que, a raíz de estos eventos, las administraciones emprendieron obras de gran relevancia por valor de «unos 2.000 millones de pesetas», según el alcalde de Yebra, que harían muy difícil que hoy ocurriera algo similar a lo sucedido el 9 de agosto de 1995.
