
– REMITIDA UV
VALÈNCIA, 3 Jul. (EUROPA PRESS) – Especialistas de la Universitat de València (UV) aseguran que, ante la bacteria Vibrio vulnificus en aguas salobres debido al aumento de la temperatura marina, el «mensaje no debe ser alarmista». Afirman que bañarse en el Mediterráneo «no supone un riesgo general para la población sana». Sin embargo, destacan que «sí es recomendable reforzar la vigilancia ambiental, informar a los profesionales sanitarios y promover medidas preventivas en personas vulnerables».
El aumento de la temperatura marina favorece a la bacteria Vibrio vulnificus en aguas salobres; no obstante, el personal experto pide calma, subrayando que el baño en el Mediterráneo es seguro para la población sana y que el riesgo es muy bajo. Recientes informaciones europeas sobre el calentamiento del mar y la expansión estacional de bacterias del género Vibrio han suscitado un mayor interés social por Vibrio vulnificus, conocida en los medios como «bacteria carnívora marina». Sin embargo, expertos advierten que el baño en el Mediterráneo es «seguro para la población sana y el riesgo es muy bajo».
Las inquietudes surgen a raíz de informes del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que indican que el aumento de la temperatura superficial del mar propicia la expansión de vibrios en zonas costeras, especialmente en aguas de baja salinidad o salobres, así como su presencia en organismos filtradores destinados al consumo humano, como las ostras.
El grupo de investigación PAFZP (Patógenos en Acuicultura: Patógenos de Peces y Zoonóticos) de la Universitat de València, bajo la dirección de la catedrática Carmen Amaro, estudia desde hace décadas V. vulnificus como patógeno zoonótico, capaz de causar enfermedad tanto en animales acuáticos como en humanos. Sus investigaciones recientes han permitido detectar y caracterizar esta bacteria en el ecosistema de la Albufera de València, una laguna costera de agua salobre, y en puntos costeros influenciados por la conexión entre aguas continentales y marinas.
V. vulnificus se considera una especie patógena, aunque no todas sus cepas tienen la misma capacidad de causar enfermedad. Solo aquellas que reúnen una combinación adecuada de genes de virulencia pueden provocar infecciones graves en humanos. Estas cepas pueden infectar por dos vías principales: a través de heridas, cortes o lesiones cutáneas expuestas al agua marina o salobre, y por ingestión de marisco crudo o poco cocinado.
En personas vulnerables, estas infecciones pueden progresar hacia cuadros graves, con destrucción de tejido subcutáneo (de ahí su nombre popular de «bacteria come-carne») o, en casos extremos, septicemia o sepsis.
Casos graves poco frecuentes
Los casos graves son poco frecuentes y afectan principalmente a personas con uno o más factores de riesgo, como enfermedades hepáticas (hepatitis crónica, cirrosis u otras hepatopatías), diabetes, hemocromatosis u otras alteraciones del metabolismo del hierro, inmunosupresión o edad avanzada.
El Mediterráneo abierto tiene una salinidad elevada, en torno a 38 por mil, superior al rango favorable para la proliferación de V. vulnificus. Sin embargo, las zonas de mezcla entre agua dulce y agua marina (lagunas costeras, golas, desembocaduras, acequias, surgencias, puertos y puntos de conexión con humedales) pueden generar microambientes salobres más favorecedores, especialmente durante el verano.
«El mensaje no debe ser alarmista. Bañarse en el Mediterráneo no supone un riesgo general para la población sana, pero sí es recomendable reforzar la vigilancia ambiental, informar a los profesionales sanitarios y promover medidas preventivas en personas vulnerables: evitar el baño con heridas abiertas, proteger cortes o lesiones cutáneas, y evitar el consumo de ostras o marisco crudo en grupos de riesgo», recomienda el equipo de especialistas de la UV.
Las investigaciones sobre esta bacteria han sido financiadas por los proyectos PID2024-162627OB-I00, concedidos por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y la Agencia Estatal de Investigación (AEI/10.13039/501100011033), con cofinanciación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), Unión Europea, así como por
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