El cuerpo sin vida de Alazne Solabarrieta Lecea, de 65 años y nacida en Caracas pero de ascendencia vasca, ha sido localizado este jueves por la tarde bajo los escombros de un edificio donde vivía en la capital venezolana a causa de los terremotos registrados en el país caribeño. Según han confirmado a familiares de la víctima, ha sido el presidente del Centro Vasco en Caracas quien les ha comunicado la terrible noticia, confirmando oficialmente su muerte.
BILBAO, 25 (EUROPA PRESS)
Alazne ha fallecido en el terremoto en el barrio caraqueño de San Bernardino. Su marido, Koldo Olalde Kintela, nacido en Azkoitia (Gipuzkoa), que se encontraba con ella, ha sobrevivido y ha sido rescatado, aunque con heridas, y ha sido trasladado a un centro hospitalario.
La fallecida era nieta de José María Solabarrieta, quien fue alcalde de Ondarroa (Bizkaia) durante la Segunda República y tuvo que exiliarse a Venezuela. Además, era prima carnal de María Esther Solabarrieta, exdirectora de Aguas del Gobierno Vasco y ex diputada Foral de Acción Territorial y Medio Ambiente de Bizkaia, y esposa del que fuera portavoz del PNV en el Congreso, Iñaki Anasagasti.
Alazne Solabarrieta Lecea vivía en el edificio Santa Rita, que se derrumbó durante los terremotos. Junto con su marido, gestionaba el restaurante ‘Pakea’ en Caracas, donde ofrecían comida vasca. Ambos tenían dos hijos: Alazne e Ilargi.
OTRA DESAPARECIDA
Además, el presidente de la Eusko Etxea de Caracas, Ibane Azpiritxaga, ha confirmado que hay una segunda mujer de origen vasco desaparecida. Se trata de María Koro Barriola.
En declaraciones a Radio Euskadi, Azpiritxaga explicó que conoce a Barriola, cuya familia es originaria de Donostia-San Sebastián, del Centro Vasco de la capital venezolana, con quien no han podido contactar.
María Koro Barriola reside en uno de los edificios de La Guaira, que se ha desmoronado, cerca de la costa, una de las zonas más afectadas por el terremoto. Desde el Centro Vasco de Caracas se ha organizado un grupo de jóvenes voluntarios para colaborar en las labores de rescate. «Llevamos picos, palas, cascos, lentes, guantes y de todo para ayudar a los paramédicos y a la protección civil que no se da abasto en este momento», relató Azpiritxaga.
