Los familiares de los rehenes que siguen retenidos en la Franja de Gaza han tomado las calles de Tel Aviv para exigir al Gobierno de Israel, liderado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, que actúe «con urgencia» para alcanzar un acuerdo que permita el regreso de casi 50 personas que permanecen en manos del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas). Esta movilización se produce casi dos años después del ataque del 7 de octubre de 2023.
Entre las declaraciones más destacadas de la jornada, Maccabit Meyer, tía de los hermanos gemelos Gali y Ziv Berman, que continúan recluidos, criticó duramente al liderazgo israelí por un reciente ataque fallido contra miembros de alto cargo de Hamas en Doha, la capital de Qatar, calificándolo de «inútil» desde la perspectiva de las familias afectadas. «Ahora resulta que eliminar el brazo político de Hamas es una ‘oportunidad’, pero no hay ninguna para Gali, Ziv ni para los otros 48 rehenes», expresó irónicamente, cuestionando la falta de acción decisiva del Gobierno.
Meyer se dirigió directamente a los dirigentes israelíes, planteando interrogantes sobre «su corazón y su conciencia». En su intervención, se preguntó: «¿No les aterra que lo único que nos devuelvan sean ataúdes, o incluso menos, porque algunos ni siquiera aparecerán?»
La protesta también contó con la presencia de ex rehenes, como Keith y Aviva Siegel, quienes enfatizaron la necesidad de concretar un acuerdo inmediato y subrayaron que la liberación de los cautivos «no es solo una cuestión emocional o moral, sino un deber judío, nacional y humano». Asimismo, el Foro de Rehenes y Familias Desaparecidas manifestó su descontento y responsabilizó directamente a Netanyahu por obstaculizar un potencial alto al fuego y la liberación de los rehenes. «El ataque en Qatar ha demostrado quién es el verdadero obstáculo para la liberación de los rehenes: el primer ministro», aseveró el foro.
Los manifestantes hicieron eco de la urgencia de la situación, recordando a los 42 rehenes que han fallecido hasta ahora bajo cautiverio: «Nos estamos quedando sin tiempo y también sin vida», resaltaron, poniendo énfasis en lo crítico que es el estado de los civíles que siguen privados de libertad.
En este contexto, el Ejército israelí ha continuado su ofensiva en la Franja de Gaza, desoyendo las advertencias de Hamas, que ha advertido que cualquier ataque podría poner en riesgo a los rehenes, exponiéndolos a los mismos peligros que enfrentan los combatientes del grupo. La presión interna también se ve incrementada por miembros ultraderechistas de la coalición gobernante, quienes han amenazado con derrocar al Gobierno si Netanyahu no avanza con la operación militar en Gaza, a pesar de la creciente oposición de sectores militares y del público.
Hasta la fecha, Hamas mantiene a 48 rehenes, entre ellos los restos de al menos 26 personas fallecidas, según confirmó el Ejército israelí. Se estima que 20 continúan con vida, mientras el estado de salud de otros dos es incierto. Además, se encuentra entre los cuerpos retenidos el de un soldado israelí fallecido en 2014.
Las autoridades de la Franja, controladas por Hamas, informaron que han elevado a más de 64.800 el número de palestinos muertos a causa de la ofensiva israelí tras los ataques del 7 de octubre de 2023, que también ha dejado más de 164.200 heridos. El Ministerio de Sanidad gazatí también ha hecho un llamado urgente para la donación de sangre, ante la «grave escasez» que sufren los bancos de sangre de los hospitales del enclave palestino. «El tipo de lesiones graves que llegan a los hospitales requiere unidades de sangre adicionales para salvar vidas», advirtieron, mientras que la reducción de las donaciones ha sido significativa debido a la hambruna y la desnutrición.
