Publicado 02/09/2025 – 6:00 CEST
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A los niños pequeños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se les prescribe medicación con demasiada rapidez, según un nuevo estudio a gran escala realizado en Estados Unidos. Las directrices médicas recomiendan que los niños de entre cuatro y cinco años, a los que se les acaba de diagnosticar TDAH, sigan seis meses de terapia de conducta antes de empezar a tomar medicación. Sin embargo, los pediatras suelen recetar fármacos para el TDAH inmediatamente después del diagnóstico, según el análisis, que involucró a más de 9.700 niños estadounidenses y se publicó en la revista ‘JAMA Network Open’.
Esta práctica es preocupante, porque sabemos que empezar el tratamiento del TDAH con un enfoque conductual es beneficioso, afirma Yair Bannett, autor principal del estudio y profesor adjunto de Pediatría en la Universidad de Stanford. «Tiene un gran efecto positivo tanto en el niño como en la familia», aseguró en un comunicado.
En EE.UU., se calcula que el 11,4 % de los niños de entre 3 y 17 años han sido diagnosticados de TDAH, un trastorno que puede causar distracción, olvidos, altos niveles de energía, inquietud y otros problemas. Los síntomas suelen comenzar antes de los 12 años. Especialistas afirman que es fundamental detectar el TDAH a una edad temprana, ya que si no se trata, puede afectar al rendimiento académico de los niños y a su trayectoria hasta la edad adulta.
Las dos formas principales de tratamiento son la terapia conductual, que ayuda a los niños a desarrollar habilidades y hábitos que favorecen su funcionamiento diario, y medicamentos como Ritalin o Concerta, que pueden controlar síntomas como la hiperactividad y la falta de atención.
Una combinación de tratamientos, la mejor alternativa
La mayoría de los niños con TDAH pueden beneficiarse de una combinación de terapia conductual y medicación. Sin embargo, las directrices oficiales establecen que si se diagnostica a un niño a los cuatro o cinco años, debe comenzar únicamente con seis meses de terapia conductual.
No obstante, entre los niños con TDAH del estudio, el 42,2 % recibió medicación para el TDAH en el mes siguiente a su diagnóstico, mientras que solo el 14,1 % recibió medicación más de seis meses después. Según Bannett, parte del problema puede deberse a la falta de acceso a tratamientos conductuales. Los investigadores afirmaron que no les preocupa la seguridad de los medicamentos para niños de 4 y 5 años.
Sin embargo, muchos niños dejan de tomar sus medicamentos, ya que los estimulantes pueden causar irritabilidad, agresividad y problemas emocionales. Esto lleva a los padres a decidir que los «efectos secundarios superan a los beneficios», explicó Bannett. «Nunca consideramos la medicación como la única solución para el TDAH», agregó.
El estudio tiene algunas limitaciones; se realizó en EE.UU., así que no está claro si las conclusiones pueden aplicarse directamente en Europa o en otras partes del mundo. Otras investigaciones indican que los niños de Norteamérica tienen muchas más probabilidades de recibir medicación para el TDAH que los de Europa.
