El Ministerio Fiscal ha mantenido la petición de 22 años de cárcel para el hombre acusado de un delito de asesinato con alevosía, que supuestamente mató a su mujer en el domicilio de Los Lirios el 13 de octubre de 2020. Asimismo, se ha incrementado la indemnización para el hijo de ambos de 50.000 a 100.000 euros.
Esta solicitud de prisión es respaldada también por la Acusación Particular, que defiende los intereses de los ocho hermanos de la víctima, subrayando que el acusado «ha mentido, ha alterado la escena, ha eliminado pruebas y ha ocultado información». Por su parte, la defensa niega los hechos que incriminan a su cliente y, en caso de ser declarado culpable, solicita la atenuante muy cualificada de dilaciones indebidas.
Durante la primera exposición de sus conclusiones ante el juez y el tribunal popular, el Ministerio Fiscal ha sostenido que el acusado viajó la noche de los hechos desde Gumiel de Mercado (Burgos), donde se encontraba con su hijo ayudándole en la vendimia, a Logroño para asesinar a su mujer, al enterarse de que ella quería divorciarse. Después de este suceso, regresó al municipio burgalés. El fiscal ha argumentado que el divorcio «iba a suponer un cambio no muy positivo para él».
La búsqueda de pruebas y detalles del caso
A pesar de que el fiscal ha reconocido que «no hay ni una imagen, ni una prueba, ni nadie que haya visto nada», ha añadido que esta falta de evidencia directa o indirecta «no elimina por sí misma la culpabilidad del acusado». Explicó que el círculo de la víctima «era muy estrecho» y que el escenario «no es tan amplio», pues «la víctima no fue asesinada en una habitación de hotel de Nueva York donde puede entrar o salir mucha gente», sino en su propia casa, en la que logró instalar una cerradura en las puertas de entrada.
Las circunstancias de la noche del crimen
En la noche del crimen, según el fiscal, la víctima estaba en «la intimidad de su casa, en pijama, con las puertas cerradas y con las llaves puestas». El fiscal ha argumentado que la Policía ha tenido que lidiar con muchas dificultades para saber qué ocurrió, dado que «la víctima no fue asesinada en una habitación donde puede entrar cualquiera».
Además, ha desmontado la hipótesis de que «la mirilla de la puerta estuviera levantada», argumentando que si entró alguien desconocido debería haber sido la propia víctima quien abriera la puerta antiincendios, situada en el rellano. También subrayó que, tras el crimen, «se movieron o quitaron cosas», lo que sugiere que alguien conocido podría haber accedido a la casa.
El ADN como prueba clave
El fiscal ha recordado al jurado que «hay ADN en las manos y en las uñas de la víctima», lo que podría ser significativo. Aunque el ADN de un conviviente podría no ser concluyente, el fiscal ha sostenido que no se puede desestimar, ya que es notable la zona en la que aparece el ADN, en la palma y en las uñas de la mano derecha.
Simulación de un suicidio y contradicciones en los hechos
Se ha indicado que la víctima «no se suicidó», según la actual interpretación de la evidencia. En aquel momento, el acusado mencionó la posibilidad de un suicidio, lo que el fiscal considera «extraño», ya que la víctima tenía planes para retomar su trabajo al día siguiente. En cuanto a la información que dio sobre un cuchillo encontrado en la escena, el fiscal ha señalado que «parece que son cosas que solo sabe quién las ha hecho».
A lo largo de su exposición, se hizo hincapié en que el acusado apagó su teléfono «las horas críticas del crimen», lo cual, indicó el fiscal, es un indicio de culpabilidad. El uso de detalles precisos sobre los objetos en el domicilio y la activación del teléfono en momentos relevantes generan dudas sobre la inocencia del acusado.
La situación del acusado y las pruebas en su contra
El informe de la Acusación Particular ha asegurado que «los indicios considerados por el fiscal en su conjunto conforman un probatorio sólido y coherente que lleva a una única conclusión: la culpabilidad del acusado». Han enfatizado que el acusado, al alterar la escena y ocultar información, «si no tiene nada que ocultar, lo hubiera puesto encima de la mesa desde el principio».
El tribunal tendrá que evaluar todos los indicios presentados para determinar la culpabilidad del acusado en el asesinato, así como las circunstancias que rodean la muerte de la víctima.
