El candidato del PSOE a la Presidencia de la Junta, Miguel Ángel Gallardo, ha anunciado este lunes su dimisión como secretario general del PSOE de Extremadura tras los resultados de las elecciones autonómicas del pasado domingo. En esta contienda, el PSOE ha obtenido el peor resultado de su historia, perdiendo 110.000 votos y diez escaños.
La decisión de dar «un paso atrás» la comunicó el propio Gallardo en la sede del partido en Mérida, durante una Comisión Ejecutiva Regional convocada de forma extraordinaria. A su llegada, varias voces reclamaron al dirigente socialista que renunciara al cargo para «resetear» el partido después de un «fracaso sin paliativos».
Con la dimisión de Gallardo, ahora será una gestora nombrada por la dirección federal del partido la que dirigirá los próximos pasos del PSOE hasta el próximo Congreso Regional, donde se elegirá una nueva Ejecutiva regional. Esta gestora también se encargará de designar la dirección del Grupo Parlamentario en la Asamblea de Extremadura.
Gallardo ha señalado que su decisión fue tomada «en primera persona» y que supone un «nuevo impulso» para el partido socialista, tras unos resultados «muy malos, sin paliativos». Además, en su comparecencia tras la Comisión Ejecutiva Regional, que duró más de dos horas, reveló que tomó esta decisión la misma noche de las elecciones, comunicándoselo al secretario general del partido, Pedro Sánchez.
El ex secretario general afirmó: «Fui yo el que le dije que no quería seguir al frente de la organización», enfatizando la importancia de asumir responsabilidades en política cuando «las cosas van mal dadas». A pesar de esta fuerte decisión, negó haber recibido «presiones» del partido que lo empujaran a dimitir.
Sobre su futuro en la política, Gallardo expresó que lo «lógico» sería dejar la responsabilidad, pero que no podría «traicionar la confianza de la gente». «Decidir no trabajar desde la oposición, como así me comprometí con los ciudadanos, por esos 136.000 votantes, sería traicionarles», afirmó respecto a la posibilidad de no asumir su acta como diputado regional.
CABEZA ALTA
Gallardo destacó que se marcha de la secretaría general «con la cabeza alta, muy alta», a pesar del «dolor» por no haber cumplido los objetivos marcados. Aseguró que cuando alguien trabaja con «abnegación, honestidad y sinceridad», no puede abandonar su responsabilidad con «ningún tipo de sentimiento amargo, sino todo lo contrario, de muchísima gratitud».
Durante su trayectoria, ha afirmado haberse «dejado la piel sin descanso» por el PSOE, primero en el ámbito local, en Villanueva Serena, luego en la diputación y finalmente como secretario general de los socialistas extremeños. También reconoció que ha sido un período «especialmente difícil» para el trabajo político, donde algunas «opciones de izquierda» enfrentan «persecución» por parte de ciertos medios.
En los últimos dos años, Gallardo logró la confianza de su partido en dos primarias, enfrentando retos complejos, incluyendo un procesamiento judicial por la contratación del hermano del presidente del Gobierno en la Diputación de Badajoz. Este juicio está previsto para los próximos meses de mayo y junio.
Gallardo mencionó que un mes después de ser elegido líder, recibió una «denuncia falsa», de la cual se mostró convencido de que se resolvería pronto, lo que también le proporcionaría tranquilidad a su familia. De cara al futuro, espera que no se repitan situaciones de «destrucción» entre las personas.
