
Durante el tradicional mensaje de Año Nuevo, el presidente castellanomanchego, Emiliano García-Page, ha expresado sus deseos para un 2026 con un crecimiento más significativo «para que lo podamos compartir».
García-Page invita a la ciudadanía a rechazar la crispación y el frentismo
El presidente regional ha ensalzado los valores de la región, que hacen de Castilla-La Mancha un territorio «muy reconocido» tanto en España como fuera de ella; destacando especialmente el consenso y la búsqueda del entendimiento.
Toledo, 31 de diciembre de 2025.- En su mensaje, García-Page instó a la ciudadanía de Castilla-La Mancha, una tierra «tan humana», a no permitir que la crispación «se cuele en sus mesas en estas fiestas». Según su opinión, «no merece la pena el enfrentamiento personal, que es tanto como seguirle el juego a los políticos que crean la crispación y el frentismo».
En su intervención, que tuvo lugar en el Palacio de Fuensalida, García-Page advirtió que «esta España dividida es de diseño» y es resultado de personas que desean ocultar sus problemas detrás de la crispación. «No nos merecemos los españoles que todos los días nos estén obligando a tomar partido», remarcó, añadiendo que tampoco merecen «ni los españoles ni, desde luego, los ciudadanos de Castilla-La Mancha, recibir mensajes que buscan el odio».
El presidente mostró su deseo de que en 2026 «podamos avanzar en compartir más». Destacó su interés por el crecimiento de la región, pero enfatizó la importancia de que este crecimiento se traduzca en mejor sanidad, educación y atención a aquellos que más lo necesitan.
Valores de Castilla-La Mancha, reconocidos dentro y fuera de nuestra tierra
Durante su discurso, García-Page también recordó con cariño a aquellos que ya no están. Hizo hincapié en los valores de la región, que la hacen «muy reconocida» en España y más allá, asegurando que estos valores son «sencillos, quijotescos, bastante nuestros y, además, universales».
El presidente otorgó especial valor a la paz y la armonía. «En Castilla-La Mancha buscamos la paz, buscamos el entendimiento. Intentamos evitar la crispación por todos los medios y buscamos el diálogo», comentó, subrayando la necesidad de centrarse en los problemas reales de la gente.
García-Page manifestó su deseo de que el próximo año esté repleto de estabilidad. «Estabilidad que nos brinda la capacidad de adueñarnos de nuestro futuro y seguir creciendo en exportación, empleo, llegada de empresas, servicios públicos y en igualdad», añadió.
Asimismo, destacó que, junto con la armonía, «aquí practicamos como nadie el sentido común», lo que permite alejarse de la crispación y evitar el populismo y la falsedad. «En esta región no dudamos de lo que somos. Otros podrán dudar si son de aquí o de allá, pero nosotros sabemos que somos españoles con mucho orgullo», concluyó.
La honestidad pasa por la coherencia
En su última intervención del año, García-Page abogó por la coherencia, afirmando que «la coherencia es la condición previa para que a alguien se le pueda reconocer como honesto». Insistió en que la honestidad debe traducirse en cumplir, al menos en el intento.
Reflexionando sobre la importancia de la coherencia, consideró que su escasez en la actualidad «debe ser desterrada». «Debiera ser lo normal este sentido común que nos lleva a intentar ser honestos en decisiones, acciones y actitudes», subrayó.
Finalmente, el presidente concluyó deseando a todos y todas «un 2026 mejor que todos los años anteriores», recordando que cada uno debe hacer «lo que pueda por sí mismo, por sus familias, pero también intentar hacerlo por los demás».
