TOLEDO, 29 de octubre (EUROPA PRESS) – El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha señalado que hoy, en el primer aniversario de la dana, «el mejor homenaje que podemos hacer -a las víctimas y a sus familiares- es sacar conclusiones de lo que pasó y aprender con humildad que hay muchas cosas que se tienen que afrontar mejor». Asimismo, ha añadido que «sería bastante digno y decente en España que, frente a una catástrofe de este tipo, no se hicieran cálculos políticos, solo se intentara responder con la mejor voluntad y eficacia posible».
Durante el funeral de Estado para honrar a las víctimas de la dana que se celebra en la capital valenciana, García-Page destacó que este acto «es un homenaje esencial, humano, a todas las familias y víctimas que se nos fueron y a aquellos que aún no han aparecido, en aquel terrible día hace un año».
Para el presidente regional, el propósito de la jornada «es hacer este acto de homenaje y propiciar una reflexión interior, tanto para cada persona y responsable público, como también para la sociedad en conjunto». En este sentido, ha abogando que «todos los poderes públicos reflexionemos en conjunto sobre cómo mejorar la respuesta a cualquier tipo de emergencia, que puede ser esta o muchas otras».
García-Page ha advertido que «el clima es contundente en sus mensajes y, por lo tanto, tenemos que estar más prevenidos que nunca ante las tragedias que seguramente nos vendrán».
Trabajo en coordinación en Mira y Letur
Recordando lo sucedido hace un año, ha mencionado que la situación en estas localidades «fue como si nos hubiera caído un rayo inmenso de agua, precipitándose de golpe en sitios donde no llovía, encontrándose con un aluvión».
García-Page ha explicado que en Castilla-La Mancha «todas las administraciones trabajaron de la mano, con clara dirección por parte de la Comunidad Autónoma y de los ayuntamientos, sin buscar de dónde era la competencia; trabajamos en conjunto».
También ha indicado que la respuesta en la región «fue superior al nivel de alerta establecida: aquí no hubo alerta roja, sino alerta naranja, y no esperábamos que alguien pudiera avisarnos de un torrente así, pues es muy difícil de prever para las confederaciones hidrográficas».
El presidente regional ha garantizado que «no perdimos tiempo, únicamente en encontrar los cuerpos, y hemos continuado trabajando hasta hoy en recuperar la parte física, emocional, social y económica de los pueblos. Hemos perdido poco tiempo en la miseria política».
En contraposición, ha lamentado que «en España, cada vez que hay una tragedia, hay en realidad dos: la tragedia de la naturaleza y la de los buitres de la política que necesitan una tragedia para asomar la cabeza».
García-Page también se ha referido a los planes de recuperación de ambas localidades, indicando que «cuando sucede algo de este tipo, hay que aprovechar para arreglar problemas latentes que encontramos».
Según sus palabras, se ha atendido las necesidades «en el orden debido», que ha enumerado: «primeramente, las familias, luego la situación económica, independientemente de la evolución de las investigaciones judiciales, que son normales, y a continuación la parte física, urbanística, habitacional y económica». Ha defendido que «se está gestionando una cantidad notable de presupuesto público en Letur y Mira».
El presidente ha subrayado que «se está invirtiendo mucho dinero en los dos municipios, desde ayudas privadas y, sobre todo, de administraciones públicas», un desembolso «muy importante» que seguirá llegando. Finalmente, ha anticipado que «probablemente terminemos lo más importante de la recuperación antes de 2028, como nos planteamos, pero quisimos ser serios y prudentes desde el primer minuto y no caer en la demagogia frente a una situación tan desesperada».
Coordinación institucional
En declaraciones al programa ‘Castilla-La Mancha Hoy’ de Radio Castilla-La Mancha, García-Page ha solicitado que las comunidades autónomas y el Estado avancen en la coordinación institucional para ofrecer una mejor respuesta a los fenómenos naturales que afectan al territorio nacional. Ha exigido una «reflexión conjunta sobre las áreas a mejorar y las que deben mantener una estabilidad», incluso considerando «reflexiones sobre cambios normativos para dejar claro qué corresponde a técnicos y qué a políticos».
Con la experiencia acumulada, ha abogado por que «cuanto menos intervenga la acción política, mejor» en la contrarrestación de fenómenos climáticos, aunque «el político debe estar pendiente; es necesario que existan protocolos sofisticados y que las reacciones sean automáticas».
Asegura que «se ha mejorado mucho» en esta materia y, por lo tanto, «hay que ser optimistas». Sin embargo, ha destacado que «debemos aprender también de estas desgracias porque, si no, le hacemos el peor homenaje posible a las víctimas».
Recuerdos de un día fatídico
Ha rememorado las «sensaciones» vividas hace un año, cuando recibió una primera información a través de un vídeo enviado por un vecino de Letur: «Era como si de pronto se hubiera abierto una compuerta». Una circunstancia «complicada» de prever ante la cual ni siquiera había una alerta roja.
Eran momentos «complicados» donde se activó el protocolo regional de actuación, en el cual se optó por suspender la agenda institucional para concentrarse en el asunto, recabando toda la información necesaria para tomar decisiones en un pueblo al que «ni siquiera se podía acceder».
Las primeras medidas consistieron en establecer hospitales de campaña y un puesto de mando avanzado para dar respuesta a la emergencia, como ha recordado. Un año después, ha dirigido un mensaje a los negacionistas del cambio climático, asegurando que «ahora sabemos que nosotros tenemos algo que ver y que podemos hacer algo». «Si no se pone atención al cambio climático, los mensajes serán cada vez más duros», ha advertido el presidente autonómico.
