En Madrid, el 4 de julio, el Ministro del Interior ha informado sobre un alarmante aumento del 52% en la cantidad de armas blancas registradas en España desde 2019. Según las estadísticas del Registro Nacional de Armas, el número de estas armas ha pasado de 15.140 en 2019 a un total proyectado de 21.534 para el año 2025.

En una respuesta parlamentaria, a la que ha tenido acceso Europa Press, el Gobierno ha señalado que comenzó a implementar la funcionalidad del Registro Nacional de Armas sobre armas blancas en 2019. La estadística refleja un crecimiento continuo desde entonces: en 2020 se registraron 15.464 armas blancas, cifra que aumentó a 17.404 en 2022 y a 19.382 en 2023. El último dato consolidado es el de 2025, con 21.534 armas blancas.
A petición de Bildu
El Gobierno ha proporcionado estos datos en respuesta a una solicitud de EH Bildu, que indagaba sobre el número de incautaciones o intervenciones de armas blancas realizadas en la última década, así como sobre expedientes sancionadores y el conteo de sanciones impuestas por portar, exhibir o usar estas armas en situaciones que no constituyeran delito. También se solicitó información sobre el número de personas que han resultado heridas o fallecidas debido a su uso.
Sin embargo, el Ministerio del Interior ha aclarado que no hay un tratamiento adecuado en el Sistema Estadístico de Criminalidad o en el Registro Nacional de Armas que permita realizar consultas sistemáticas sobre la edad de los portadores de estas armas, ni sobre las estadísticas de heridos o fallecidos.
El actual Registro Nacional de Armas fue creado a raíz del Real Decreto 726/2020, que modificó el Reglamento de Armas de la Guardia Civil. Este cambio se justificó como una necesidad para mejorar la identificación y trazabilidad de los propietarios, incluyendo armas, municiones y licencias.
Compromiso de Marlaska en el Congreso
En abril, durante un debate en el Congreso de los Diputados, el Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se comprometió a impulsar nuevas medidas para hacer frente al aumento de armas blancas en espacios públicos, especialmente aquellos relacionados con el ocio. Se buscará «evitar disfunciones».
Marlaska mencionó la importancia de un acuerdo alcanzado con el País Vasco en marzo, que busca abordar esta problemática de manera coordinada y correcta, y destacó la necesidad de realizar reformas legislativas y sensibilizar a la ciudadanía.
El ministro también se refirió al artículo 146 del Reglamento de Armas, que busca facilitar una interpretación clara para todos los operadores jurídicos, así como al artículo 43 de la Ley de Seguridad Ciudadana. Además, enfatizó la necesidad de hacer más «efectivo» el Registro General de Infracciones en materia de seguridad ciudadana.
El diputado del PNV, Mikel Legarda, evidenció en su intervención la inquietud ante la frecuencia alarmante de peleas con armas blancas, especialmente en áreas urbanas, que involucran tanto a la población local como a la extranjera.
Marlaska recordó que en 2022 se reforzó el control sobre este tipo de armas para prevenir su uso, así como un plan policial contra grupos violentos de carácter juvenil, donde se han registrado incidentes con regularidad. Actualmente, el marco legal incluye la Ley de Seguridad Ciudadana de 2015 y el Reglamento de Armas de 1993, que, según el PNV, resulta insuficiente dado que se enfoca en el tamaño de las armas y restringe ciertos tipos como bastones estoque y navajas automáticas.
El Gobierno vasco ha instado a modificar este marco legal, solicitando la prohibición total del porte de armas blancas en zonas de ocio nocturno, en medios de transporte y en espacios públicos donde se concentran grandes multitudes.
