
MADRID, 8 Ago. – El coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Antonio Maíllo, ha reclamado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, transparencia en todo lo relativo a la crisis migratoria de Ceuta, considerando necesaria la convocatoria del Consejo de Seguridad Nacional y un «giro estratégico» en las relaciones con Marruecos.
Ha reivindicado que se reúnan los órganos de seguridad nacionales porque la entrada masiva de migrantes en la ciudad autónoma deja «agujeros negros» en lo que respecta al Centro Nacional de Inteligencia, especialmente en su capacidad para detectar un movimiento de miles de personas en la frontera, así como en la relación que mantienen con los servicios secretos marroquíes.
En una entrevista, Maíllo ha considerado fundamental que el Gobierno aporte toda la información sobre la «crisis humanitaria» que ocurrió el pasado 30 de julio, la cual define como una «tragedia de dimensiones colosales» a tenor del número de muertos y desaparecidos registrados que, a su juicio, debería despertar mayor «indignación».
Si no fueran pobres, estaríamos hablando de otra respuesta institucional, ha exclamado, sosteniendo que echa de menos la declaración de luto oficial por estas muertes, lo que demostraría a las familias marroquíes que «no están solas» y que España, como vecino, sabe bien distinguir lo que es una «satrapía».
La crisis de Ceuta ha demostrado, a ojos del líder de IU, que Marruecos «desprecia la vida de su gente» y que «no se cree nadie» que la entrada masiva de 70.000 personas se produzca «sin la aquiescencia del Estado marroquí».
Echar luz sobre la relación del CNI con sus homólogos marroquíes
A la espera de explicaciones detalladas del Ejecutivo, Maíllo ha proclamado que hay «agujeros negros» a los que se debe «dar luz», sobre todo cuando se «presume» que el CNI tiene buenas relaciones con los servicios de inteligencia del país vecino.
Ante un movimiento de hasta 70.000 personas en la frontera con Ceuta, sugiere que una hipótesis es que los servicios secretos marroquíes «no fueran leales» con sus homólogos españoles y, en consecuencia, no informaran de la posibilidad de una entrada masiva.
No obstante, también plantea que podría ser posible que el CNI no tenga mecanismos para detectar movimientos de miles de personas, a pesar de los medios tecnológicos actuales. Ha echado de menos la reunión del Consejo Nacional de Seguridad, ya que la supuesta buena relación con el departamento de inteligencia marroquí no es tal.
Marruecos interpreta «debilidad» en los gestos del PSOE
Maíllo ha exigido un cambio estratégico en las relaciones con Marruecos, afirmando que la política de «apaciguamiento» ha sido un «fracaso» y que se ha interpretado como «debilidad» por parte del país magrebí, señalando gestos del ala socialista del Ejecutivo, como avalar el plan de autonomía para el Sáhara Occidental propuesto por Rabat, lo que rompen décadas de consenso en política exterior.
«El apaciguamiento no nos ha traído resultados positivos», ha insistido Maíllo, y ha añadido que si el presidente mencionó un «ataque» a la integridad territorial de España, esto implica que alguien lo ha tenido que cometer. Ante ello, considera necesario constituir un gabinete de crisis y convocar el Consejo Nacional de Seguridad, especialmente ante discrepancias visibles entre Interior y Defensa.
Defiende que las relaciones con Marruecos deben aspirar a la voluntad de «buena vecindad», pero exigiendo claro respeto a los derechos humanos y al derecho internacional.
El papel del Rey
Antes de que Felipe VI se reuniera con el presidente de Ceuta para transmitirle su «cariño y apoyo», el líder de IU considera insuficiente el papel del Jefe del Estado.
Maíllo se sorprende de que el Rey se haya desplazado a lugares que han sufrido incidentes con pérdidas de vidas o daños ecológicos, pero no acuda a la ciudad autónoma y sea su presidente, Juan Jesús Vivas, quien «rinda pleitesía» mientras el monarca pasa sus vacaciones en Baleares. «Alguien puede argumentar que, efectivamente, si fuera a Ceuta provocaría un grado de tensión mayor, pero creo que con Marruecos hay que ser claro en cuanto a las posiciones», sostiene.
Además, considera un error que Sánchez cambiara la relación con el Sáhara Occidental con la aceptación de la propuesta marroquí, lamentando que el PSOE tiene «una contradicción en su seno», pues conoce militantes que apoyan la causa saharaui mientras expresidentes como Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero han mantenido numerosas relaciones con Marruecos.
El ministro de Transformación Digital y secretario general del PSOE de Madrid, Óscar López, garantizó que el Rey visitará Ceuta «cuando sea oportuno» y «en coordinación con el Gobierno», tras las declaraciones del presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, sobre el compromiso del Felipe VI con esa visita pendiente.
Apartar a Marruecos de la organización del Mundial
Por otro lado, Maíllo ha defendido la exclusión de Marruecos de la organización del próximo Mundial de Fútbol para 2030 tras esta crisis. Así, busca abrir el debate en el Congreso con el registro de una proposición no de ley impulsada dentro del grupo Sumar.
«El pueblo marroquí que sufre a su gobierno debe saber que otros países sí luchan por los derechos humanos. La magnífica selección de Marruecos de fútbol debe comprender que su principal enemigo es su gobierno y su Estado», argumentó.
Además, ha criticado a la FIFA, organizadora de este evento, por haber cometidos «errores gravísimos» a lo largo de su historia, como conceder el Mundial a Qatar. Por ello, exige que el Ejecutivo hable con la FIFA para demandar que no se puede organizar el torneo en países que no garantizan el respeto a los derechos humanos.
«Portugal y España deben evaluar si Marruecos, como Estado, merece organizar el Mundial con nosotros. Creemos que no, porque se lanza un mensaje claro: si un país desprecia la vida de su gente, si ignora los derechos humanos, será un país que no será atendido ni respaldado por la comunidad internacional», concluyó, subrayando que el principal problema geopolítico es que Rabat cuenta con el «apoyo activo» de Estados Unidos y su presidente, Donald Trump.
Cuestionado sobre informaciones que apuntaban a la posibilidad de que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, estuviera involucrado, Maíllo enfatizó que, independientemente de la credibilidad de esta noticia, ha llevado a la FIFA a «ínfimos niveles de dignidad institucional», comportándose como un «lacayo» de Trump.
