
VITORIA, 13 de marzo. (EUROPA PRESS) – La Alianza Financiera Vasca, una iniciativa público-privada impulsada por el Gobierno Vasco, tiene como objetivo movilizar 4.000 millones de euros en inversiones estratégicas. En su primer año de funcionamiento, ya ha activado cerca de 250 millones de euros.
Esta cifra fue expuesta por el consejero de Hacienda y Finanzas, Noël d’Anjou, y la directora del Instituto Vasco de Finanzas, Amaia del Villar, durante una comparecencia en la comisión parlamentaria, donde informaron sobre el plan de inversiones ‘Euskadi Eraldatuz 2030’.
El programa busca acompañar operaciones de arraigo empresarial en Euskadi y aprovechar oportunidades de crecimiento a través de inversiones, ampliaciones o adquisiciones. Además, se pretende crear instrumentos y vehículos mixtos para atraer capital exterior e impulsar proyectos estratégicos o emergentes.
Con dicho propósito, el programa plantea movilizar un total de 4.000 millones de euros, de los cuales 1.000 millones corresponden a inversión pública y 3.000 millones a aportación privada.
«NO ES UN CORSÉ»
D’Anjou ha recalado que este plan «no es y no debe ser un corsé» y que «un plan de inversiones de esta naturaleza no puede especificar de antemano empresas concretas en las que invertir». Ha añadido que las decisiones «deben orientarse en función de las oportunidades reales y las necesidades identificadas en cada momento», siempre respetando los requisitos, los criterios y el marco de actuación que establece el propio plan.
Por parte de la directora del Instituto Vasco de Finanzas (IVF), Amaia del Villar, se explicaron los instrumentos financieros que ya están activos o en fase de despliegue.
El plan se desarrolla en cuatro grandes vehículos: la financiación tradicional del IVF, reforzada por nuevas líneas orientadas a proyectos transformadores; Finkatuz, enfocado en el arraigo de empresas tractoras; Indartuz, un nuevo instrumento destinado a inversiones directas y a través de fondos; y dos nuevos fondos de capital riesgo dirigidos a sectores emergentes y al impulso de nueva industria.
Entre las medidas destacadas se encuentra una línea de avales de 350 millones de euros para facilitar financiación a pymes, programas de deuda flexible para acompañar procesos de transformación sectorial, apoyo al escalado empresarial mediante vehículos especializados, y una nueva línea de financiación adaptada a proyectos industriales de largo plazo. Asimismo, se apuesta por infraestructuras avanzadas -tecnológicas, digitales, energéticas y científico-tecnológicas- con el fin de fortalecer la competitividad del tejido económico.
CUATRO BLOQUES DE MOVILIZACIÓN
Del Villar ha detallado que la movilización pública se organiza en cuatro bloques principales: 150 millones para nuevas líneas de financiación del IVF; 350 millones para fortalecer Finkatuz; 400 millones para activar Indartuz; y 100 millones para los fondos de capital riesgo. La tracción privada asociada permitirá multiplicar por tres estos recursos.
Desde la creación de la Alianza Financiera Vasca hace un año, se han movilizado cerca de 250 millones de euros, con más de 1.000 millones en inversiones privadas asociadas. Se han realizado operaciones vinculadas a empresas tractoras y a fondos como Ekarpen o Talde II, lo que «confirma la capacidad del modelo para atraer capital y generar impacto real».
El Gobierno Vasco ha destacado que la gobernanza del plan se sostiene sobre una estructura sólida: el Consejo de Administración del IVF, un equipo operativo especializado, comités de seguimiento y asesoramiento estratégico, y un sistema de indicadores que permitirá medir el impacto de las inversiones, la movilización de capital y la calidad de la gobernanza. Los informes de seguimiento se publicarán anualmente.
Los instrumentos previstos estarán «plenamente operativos» a lo largo de 2026, mientras que el despliegue de infraestructuras avanzadas se extenderá al ejercicio siguiente. Las iniciativas relacionadas con la transición social, como educación, cultura y sectores comunitarios, se activarán de forma progresiva.
Finalmente, el consejero ha subrayado que Euskadi «no puede permitirse ser espectadora en un contexto global de transformación acelerada». «Con talento, industria y capacidad financiera, el país está preparado no solo para adaptarse al cambio, sino para liderarlo», afirmó D’Anjou, quien agregó que «este es el momento de decidir si queremos seguir el ritmo o marcarlo», destacando que Euskadi ha optado por «liderar» para enfrentar los nuevos retos.
