ZARAGOZA 21 Dic. (EUROPA PRESS) – La Escuela Museo de Origami de Zaragoza (EMOZ) celebra su 12º aniversario manteniendo una media de 24.500 visitantes anuales, lo que representa poco más de 2.000 personas al mes, y en 2025 se prevé un incremento de aproximadamente un 2% en comparación con el año anterior.
“Para ser un museo de pago en Zaragoza, no está nada mal”, afirmó el director de la EMOZ, Jorge Pardo, durante el balance de fin de año. Destacó que las visitas guiadas y talleres han aumentado “muchísimo”, hasta un 30% respecto a 2024. Los datos definitivos estarán disponibles en una memoria anual que se podrá consultar a partir de enero.
Desde la pandemia, que había provocado un descenso significativo en las visitas guiadas y talleres, la EMOZ ha ido recuperándose año tras año, reflejándose en este incremento del 30% en 2025.
Además, se mantiene la colaboración con el Gobierno de Aragón en materia de Turismo. La EMOZ también ha participado en la Feria Intour de Valladolid, promoviendo Aragón a través del origami. Recientemente, se han programado talleres en el Hospital Infantil y en colaboración con la Asociación de Celíacos.
Durante la Exposición Universal de Osaka, celebrada en octubre y dedicada al Día de Aragón, la EMOZ presentó una muestra de origami en el pabellón de España, complementada con actividades folclóricas, incluida la degustación de Jamón de Teruel. De este evento ha surgido un proyecto para realizar una exposición en la Embajada de España en Tokio hacia finales de 2026. Para ello, se han iniciado los preparativos, con la esperanza de contar con el apoyo del Gobierno de Aragón, del Ayuntamiento de Zaragoza y de empresas privadas.
La exposición se plantea como un “puente de unión” entre España y Japón, donde esta técnica del plegado de papel servirá para unir ambas culturas, según anticipó Jorge Pardo. “Esperamos poder decir dentro de un año que hemos tenido mucho éxito y que hemos ido a Japón a enseñar origami a los japoneses, haciéndoles saber que el mejor sitio del origami es Zaragoza”.
De cuatro a tres exposiciones anuales
Un cambio significativo en la EMOZ será la alteración de la temporalidad de las exposiciones. Hasta ahora, el museo programaba cuatro muestras anuales de tres meses cada una. La intención es que algunas exposiciones se prolonguen un poco más, reduciendo la cantidad a tres exposiciones anuales.
Actualmente, está en cartel una de las exposiciones más largas, que finalizará a finales de mayo. Está dedicada a Akio Maruyama, un destacado artesano japonés y referente en el arte del washi-ningyo, muñecas elaboradas íntegramente en papel japonés.
Esta muestra se inauguró en 2020, pero el confinamiento impidió su visualización en condiciones. Se ha vuelto a traer con el objetivo de acercar este arte del plegado de papel a los ciudadanos, estando abierta al público hasta el 31 de mayo.
Aparte de la exposición de Akio Maruyama, este año se dedicará una sala a la figura femenina, a partir de modelos de mujeres del fondo del museo. También habrá una sala dedicada a la cervecera Ámbar, con motivo de su 125º aniversario, y una pequeña vitrina conmemorativa por el 80º aniversario del lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima durante la II Guerra Mundial.
Asimismo, se está preparando una exposición de belenes para la Navidad, que se exhibirán en el pasillo. En la sala dedicada a Eric Joisel, un gran maestro del origami fallecido hace 15 años, se han renovado los modelos con piezas traídas de Tokio que no se han visto fuera de Japón.
Venta de piezas exclusivas
Todos los modelos de la exposición de Akio Maruyama están a la venta. Cualquier persona interesada puede adquirirlos, aunque se entregarán después de que finalice la exposición el 31 de mayo.
Las muñecas washi-ningyo son figuras humanas creadas exclusivamente con papel washi, un material tradicional japonés declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, conocido por su resistencia, longevidad y singular textura.
Estas figuras recrean escenas de la vida cotidiana en Japón durante el periodo Edo, mostrando desde geishas y samuráis hasta músicos y mujeres en tareas del hogar. A diferencia del origami, el washi-ningyo combina plegado, modelado, corte y pegado, permitiendo dar volumen y movimiento a cada pieza.
La ausencia de rasgos faciales es una característica distintiva, ya que la expresión de estas muñecas reside en su postura y en los pliegues del vestuario, invitando al espectador a interpretar la escena desde su propia sensibilidad.
El origen de estas muñecas se remonta a prácticas espirituales del periodo Heian (794-1185), donde figuras de papel, llamadas hitogata, se utilizaban en rituales de purificación para absorber la mala suerte y después eran arrojadas al río.
