
MADRID, 4 de julio. (EUROPA PRESS) – Movimiento Sumar afrontará una nueva etapa tras su proceso congresual del próximo 11 de julio, que buscará revitalizar a una formación que, a pesar de su corta trayectoria, presenta un historial plagado de crisis internas y golpes electorales.
El partido ingresará en una fase inedita dado que su fundadora, la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz, no formará parte de la futura dirección que comandará la portavoz en el Congreso, Verónica Martínez Barbero, y la secretaria de Estado de Derechos Sociales, Verónica Martínez, que encabezan la única candidatura registrada para la asamblea general.
Este evento llega en un marco de fuerte confrontación interna, marcada por la dimisión de la coordinadora general Lara Hernández tras el archivo de la investigación interna por trato vejatorio a un grupo de trabajadores.
Una de las claves de esta asamblea es reubicar a Movimiento Sumar en el escenario «post Díaz», dado que la titular de trabajo ya renunció a repetir como candidata en las elecciones de 2027 y ha decidido dejar la primera línea política tras esos comicios.
La lista presentada por ambas dirigentes para el Grupo Coordinador, el máximo órgano ejecutivo, sitúa al titular de Cultura, Ernest Urtasun, como principal referente político, lo que supondrá un cambio profundo en su composición tras la dura pugna por el control de la formación.
La pretensión de una candidatura de unidad para superar esta pugna interna ha quedado socavada por una lista que revela fractura, ausente de afines a Hernández y con cargos de peso que renuncian a la dirección.
Por ejemplo, desaparecen diputados como Carlos Martín (el co-coordinador dimitido), Agustín Santos (número dos de la lista al Congreso que encabezó Yolanda Díaz) y dos de los ‘escuderos’ de la ya excoordinadora general Lara Hernández: Txema Guijarro, secretario general del grupo parlamentario, y Manolo Lago, ex asesor ministerial de la vicepresidenta. Tampoco estarán los secretarios de Estado del Ministerio de Trabajo, Joaquín Pérez Rey y Amparo Merino.
En contraposición, la candidatura oficialista, denominada ‘Sumar para gobernar’, cuenta con los diputados nacionales Lander Martínez, Viviane Ogou, Laura Vergara y Esther Gil de Reboleño, junto a otros nombres como el juez Juan Pedro Yllanes, la diputada andaluza Esperanza Gómez, la eurodiputada Estrella Galán y dirigentes territoriales como Alba García (Euskadi) y Paulo Carlos López (Galicia), entre otros.
En el plano político, Movimiento Sumar apuesta por revalidar la alianza con IU, Más Madrid y Comuns para impulsar una candidatura amplia a la izquierda del PSOE, que por ahora carece de candidato y marca electoral. Diversas fuentes de este espacio creen que esas incógnitas se despejarán al inicio del nuevo curso político, aunque IU viene pidiendo acelerar la elección del cabeza de lista.
Otras voces reconocen que Movimiento Sumar atraviesa serias dificultades, dado que se está descapitalizando progresivamente, siendo ya la organización más pequeña de las que está presente en el Gobierno.
Es más, otras fuentes cuestionan abiertamente su viabilidad de continuar en esta deriva, un parecer compartido también por fuentes del sector crítico con la única candidatura presentada, que al menos piden que Sumar no dañe al proyecto de frente amplio que se está construyendo.
Por su parte, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ha irrumpido ante esta crisis para reclamar una izquierda distinta a la de Sumar y liderada por las fuerzas soberanistas.
Progresivo debilitamiento entre crisis y tensiones
La situación de debilidad interna que sufre ahora Movimiento Sumar contrasta con el surgimiento de la formación, que, gracias a la popularidad de Díaz, reemplazó a Podemos como la organización hegemónica en la izquierda y lideró una candidatura unitaria, clave para conformar el actual Gobierno.
Desde ese capital político, Movimiento Sumar quiso erigirse como un ‘paraguas de organizaciones’ con la intención de integrar a otros partidos en su dirección con una cuota reducida del 30%, lo que ya despertó tensiones con algunos de sus aliados. Parte de sus socios territoriales tampoco veían con agrado que el partido creara estructura a nivel territorial.
La primera crisis que tuvo que afrontar Sumar fue la ruptura de Podemos a finales de 2023, tras meses de tensiones y negociaciones en torno a la candidatura del 23J, donde los ‘morados’ denunciaron la exclusión en la lista de la exministra Irene Montero, lo que suponía la anulación de su autonomía política.
Poco después, vino el varapalo de las elecciones de Galicia, donde quedó como fuerza extraparlamentaria, lo que motivó la salida de Marta Lois como primera portavoz en el Congreso, y también en Euskadi, donde solo obtuvo un escaño.
Los comicios europeos de 2024 representaron otro duro golpe al lograr únicamente tres escaños tras una negociación que despertó fuertes tensiones con sus aliados por los puestos en la candidatura, quedándose IU fuera del Parlamento comunitario por primera vez en su historia.
Esa derrota llevó a Díaz a dimitir de su cargo como máxima responsable del partido y decidir la apertura de una coordinación interina hasta la celebración de su segunda asamblea, en la que Movimiento Sumar asumía que se estaba convirtiendo en una formación más dentro del ecosistema de la izquierda y apostaba por una colaboración horizontal con sus socios políticos.
El escándalo de Errejón y la escisión de un sector de Compromís
Sin embargo, la crisis más profunda se produjo en noviembre de 2024 con la salida del exportavoz Íñigo Errejón, tras la difusión en redes de testimonios sobre comportamientos inadecuados y una denuncia por presunta agresión sexual por parte de la actriz Elisa Mouliaá.
Desde la formación se calificó este escándalo de «bomba nuclear», y se buscó un reemplazo en el grupo parlamentario, donde fue elegida como candidata de consenso la actual portavoz Verónica Barbero, con demandas de sus socios para reestructurar el organigrama en el Congreso.
Además, en el Congreso también se enfrentó en julio del año pasado con la salida de la diputada de Compromís, Águeda Micó, al Grupo Mixto, en atención a la decisión del ala mayoritaria de la confluencia valenciana, ‘Más Compromís’, que no vio atendidas sus exigencias de mayor autonomía dentro del espacio político.
Movimiento Sumar también sufrió la baja de la exeurodiputada María Eugenia Rodríguez Palop y la escritora Elizabeth Duval, que había sido una de las referentes del partido y que en una reciente tribuna confesó que abandonó la formación a las puertas de su segunda asamblea debido a su mala relación con Lara Hernández.
Tras esa asamblea, el clima interno se ha ido enraizando, y los críticos con Lara Hernández, según diversas fuentes del partido, exigieron la convocatoria de una nueva asamblea para renovar la dirección y se intentó llegar a una solución de consenso, con una única lista que evitara el cisma.
No obstante, el conflicto estalló tras conocerse la dimisión del exsecretario de Comunicación David Comas y, sobre todo, de Laura Moreno, la exsecretaria de Organización, quien en una carta reveló que sobre la exlíder del partido pesaba una denuncia en su contra por supuesto acoso laboral. Hernández dimitió.
Los críticos de Hernández denuncian que sus actitudes eran tiránicas, y por ello fue perdiendo paulatinamente apoyos, mientras que sus partidarios señalan a la actual portavoz como la instigadora de
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