PALMA, 14 Ago. (EUROPA PRESS) – La Dirección General de Armonización Urbanística y Evaluación Ambiental ha desestimado la solicitud de autorización ambiental integrada de la granja de gallinas ponedoras de Ses Cisternes, en el término municipal de Llucmajor. La resolución implica que la instalación deberá reducir su capacidad a un máximo de 40.000 plazas de gallinas, lo que representa aproximadamente una tercera parte de su capacidad actual, que supera las 135.000.
Esta decisión, según un comunicado de la Conselleria de Vivienda, Territorio y Movilidad, se suma a la declaración de impacto ambiental desfavorable previamente emitida en relación con esta granja. Como parte de los requisitos, la empresa promotora tendrá que presentar un plan verificable para alcanzar la reducción establecida antes de finalizar el 31 de diciembre de 2025.
La empresa había solicitado la legalización de las instalaciones y la autorización para operar con una capacidad de 135.696 gallinas, que ya estaban en funcionamiento, además de un plan para ampliar la capacidad hasta 160.000 plazas. La explotación avícola cuenta actualmente con siete naves, un estercolero y edificios auxiliares.
La desestimación de la autorización ambiental integrada, notificada recientemente, supone también el archivo de la solicitud presentada. Esta resolución se apoya en los impactos ambientales adversos previsibles que el proyecto podría generar, tal como fue manifestado en la declaración de impacto ambiental emitida en julio por la misma Dirección General.
En el proceso de evaluación, se emitieron además dos informes desfavorables, que son considerados vinculantes, por parte de los servicios de Producción Ganadera y Cambio Climático y Atmósfera del Govern. También se ha considerado que el proyecto no cumple con las distancias mínimas al casco urbano más cercano, según establece la Ley 3/2019, de 31 de enero, sobre medidas agrarias en Baleares, que son aplicables a la ampliación de instalaciones existentes que estén en tramitación desde la entrada en vigor de la Ley 2/2025, de 1 de junio.
REDUCCIÓN ANTES DE 31 DE DICIEMBRE DE 2025
En la nueva resolución, se establece que la empresa debe presentar de forma inmediata a la Dirección General de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural un plan verificable de reducción de las plazas de gallinas que deberá cumplir el objetivo de un máximo de 40.000 plazas antes del 31 de diciembre de 2025. Además, se requiere que se presente una copia del plan a la Dirección General de Armonización Urbanística y Evaluación Ambiental.
Asimismo, la empresa promotora deberá gestionar las autorizaciones necesarias para la explotación de un máximo de 40.000 gallinas y del estercolero, para lo cual actualmente no cuenta con los permisos necesarios. Entre otras autorizaciones, deberá tramitar la relativa a las Actividades Potencialmente Contaminadoras de la Atmósfera (APCA), tal como lo regula la legislación autonómica y estatal, además de cumplir con el régimen jurídico establecido en la Ley Agraria balear y en el Real Decreto 637/2021, que establece las normas básicas para la ordenación de las granjas avícolas.
La Dirección General de Armonización Urbanística y Evaluación Ambiental ha notificado esta resolución a la empresa y a todos los organismos públicos implicados: el Ayuntamiento de Llucmajor y varios departamentos del Govern, incluidos el Servicio de Cambio Climático y Atmósfera, el Servicio de Residuos y Suelos Contaminados, así como la Dirección General de Recursos Hídricos y la Dirección General de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural.
Para evaluar la solicitud de autorización ambiental integrada, es fundamental adoptar medidas adecuadas para prevenir la contaminación y fomentar la reducción de residuos, así como establecer acciones para prevenir accidentes graves y limitar sus consecuencias sobre la salud pública y el medio ambiente. Se requiere también un uso eficiente de los recursos y la implementación de medidas para evitar posibles riesgos de contaminación una vez cese la explotación.
Entre los impactos ambientales analizados, que llevaron a la declaración de impacto ambiental desfavorable del mes pasado, destacan las emisiones de partículas y olores, la proliferación de plagas, los efectos de los lixiviados del estercolero y el riesgo de contaminación de cloruros y nitratos en los acuíferos. También se evalúan los riesgos para los ecosistemas de las balsas temporales ZEC ES5310037_MAB011 Balsa de Son Verí de Marina.
