El 19 de septiembre de 2025, la Junta de Castilla y León declaró un foco de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (IAAP), subtipo H5N1, en una explotación de gallinas ponedoras ubicada en Olmedo, Valladolid. Esta confirmación fue realizada por el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete, que es el referente en España.
Este es el sexto foco detectado en aves domésticas en lo que va del año, y el primero en Castilla y León, después de los focos reportados en Extremadura (1), Castilla-La Mancha (2) y Andalucía (2). Además, se han registrado 38 casos en aves silvestres.
Para abordar esta situación, la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural activó el 17 de septiembre el protocolo establecido en el Programa de Vigilancia de la Influenza Aviar en España de 2025. Esto se llevó a cabo en coordinación con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la Consejería de Sanidad y el sector avícola, tras comunicar la propia explotación un ligero incremento en la mortalidad, que afecta aproximadamente a 760.000 aves.
El mismo día, se procedió a inmovilizar la explotación con el objetivo de minimizar el riesgo de propagación de la enfermedad, proteger la sanidad animal y la seguridad del resto de explotaciones de la zona. Los Servicios Veterinarios Oficiales de la Junta de Castilla y León tomaron muestras que fueron enviadas al laboratorio nacional de referencia.
Zona de restricción
De acuerdo con la normativa europea, se ha establecido una zona de restricción que comprende dos áreas alrededor de la explotación afectada: una de protección con un radio de 3 kilómetros desde el lugar del brote y una segunda de vigilancia con un radio de 10 kilómetros.
Asimismo, se llevará a cabo una encuesta epidemiológica para determinar el posible origen del foco, el sacrificio y destrucción de las aves de la explotación, así como las tareas de limpieza y desinfección pertinentes.
Aunque esta situación no representa un riesgo para la salud pública general, se ha estado trabajando de manera coordinada entre las consejerías de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural y Sanidad desde la detección de la sospecha. El riesgo para los trabajadores expuestos en la explotación se considera bajo, y no hay riesgo asociado al consumo de carne de ave o huevos cocinados. Sin embargo, se recomienda minimizar el contacto innecesario con aves que presenten síntomas clínicos o que se encuentren muertas en el campo.
Es fundamental reforzar las medidas de bioseguridad en las explotaciones avícolas para evitar el contacto directo o indirecto con aves silvestres, así como intensificar la vigilancia tanto en aves silvestres como en explotaciones avícolas, notificando a los Servicios Veterinarios Oficiales cualquier sospecha de enfermedad.
Los virus de la influenza aviar tienen una distribución mundial con una presencia heterogénea de distintas cepas. Por ello, en España se ha implementado un programa nacional de vigilancia que se basa en el riesgo, tomando en cuenta la alta variabilidad genética del virus y que incluye un sistema de vigilancia tanto para aves domésticas como silvestres.
