
SIMANCAS (VALLADOLID), 1 (EUROPA PRESS)
La Junta de Castilla y León ha iniciado trabajos arqueológicos en la traída de aguas al Archivo de Simancas, una infraestructura encargada por Felipe II en el siglo XVI. Estas actuaciones, realizadas por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, han permitido descubrir el trazado, la sección e identificar al menos seis pozos de registro de esta relevante obra hidráulica.
Las labores comenzaron tras el hallazgo, en abril de 2024, de una estructura subterránea de posible interés histórico y arqueológico, situada en un lateral del Camino de la Coronilla, al noreste del municipio. El descubrimiento fue comunicado por el Ayuntamiento de Simancas, que reportó sobre el potencial valor de la estructura.
Un arqueólogo del Servicio Territorial de Cultura, Turismo y Deporte de Valladolid visitó el sitio y determinó que se trataba de una antigua canalización de aguas construida con sillares en sus paramentos laterales y cubierta con bóveda de ladrillo, que discurre en sentido Norte-Sur.
Este hallazgo puede vincularse al sistema de traída de aguas de los Archivos Reales de Simancas, un encargo del rey Felipe II, que se realizó a finales del siglo XVI a través del arquitecto Francisco de Mora y el maestro fontanero Gonzalo de la Bárcena.
Para entender la función y el propósito de esta estructura, es fundamental el artículo de la investigadora Cristina Heredia Alonso titulado ‘Gonzalo de la Bárcena: Fontanero del reino y la traída de aguas a los Archivos Reales de Simancas’, publicado en 2025 en el Boletín del Seminario de Arte y Arqueología, según fuentes de la Junta.
El diseño original de la denominada Fuente del Rey, como se detalla en un proyecto atribuido a Francisco de Mora conservado en el Archivo General de Simancas, incluía un arca principal para la recogida de aguas de varios manantiales y arcas menores que operaban como mecanismos de filtrado y presión, a través de las cuales transitaban tuberías de barro.
El principal objetivo de esta infraestructura hidráulica era la ‘conservación preventiva’, garantizando el suministro de agua a la fortaleza y proporcionando medios para la extinción de incendios que pudieran afectar al Archivo Real y a los documentos que contiene.
El primer proyecto de 1588 especificaba que los cinco pozos abiertos en la conducción debían reforzarse con mampostería y cerrarse con bóvedas de cañón de ladrillo, coincidiendo con el sistema constructivo observado en la canalización ahora descubierta.
Además, la producción de arcaduces y caños de barro en Valladolid, particularmente en Valdestillas, está documentada junto con sus precios. Posteriormente, en 1599, se reestructuró la canalización inicial bajo la supervisión de Pedro de la Bárcena, primo de Gonzalo, quien construyó ocho arcas para proteger la conducción desde su captación hasta la fuente junto a la fortaleza.
Desde el punto de vista material, este yacimiento arqueológico era desconocido, por lo que, siguiendo lo establecido en la Ley de Patrimonio Cultural de Castilla y León, se ha considerado un hallazgo casual.
ACTUACIONES
A raíz de este descubrimiento, la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte ha delineado varias acciones. La primera consiste en la catalogación e inventario dentro del sistema de información del patrimonio cultural de Castilla y León, que ya ha sido registrado y es visible en la infraestructura de datos espaciales IDECYL.
A continuación, se propuso llevar a cabo una serie de trabajos arqueológicos para investigar y documentar adecuadamente la estructura.
En términos de investigación arqueológica, se han realizado dos tipos de trabajos: una prospección geofísica utilizando GPR (Radar de Penetración Terrestre) complementada con un magnetómetro, así como un escaneado 3D del interior de la galería. Esto ha permitido formular una hipótesis sobre el trazado de la conducción hasta el registro número 6.
No obstante, existen diferencias significativas en comparación con el trazado de la traída de aguas descrito en los documentos históricos del Archivo para la Fuente del Rey. Es posible que, habiéndose documentado cambios respecto al proyecto original del siglo XVI, se hayan realizado modificaciones adicionales posteriormente.
El Ayuntamiento de Simancas ha tomado medidas para delimitar y proteger la zona, con el fin de evitar su deterioro y salvaguardar la seguridad de las personas que transiten por el área.
