
BARCELONA, 11 Ene. (EUROPA PRESS) – La llegada de migración ha impulsado el mercado de trabajo en Catalunya, donde desde 2019, antes del estallido del Covid, se han generado casi 500.000 puestos de trabajo, de los cuales un 59 % han sido ocupados por personas de nacionalidad extranjera, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA).
Los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística apuntan que desde el cuarto trimestre de 2019, justo antes del inicio de la crisis sanitaria, hasta el tercer trimestre de 2025 —el último con datos disponibles—, 265.000 personas extranjeras se han incorporado al mercado de trabajo en Catalunya, un 56 % del total de 472.000 ocupaciones que ha sumado Catalunya durante el periodo.
El profesor de Economía de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Josep Lladós, explica que el modelo productivo catalán, igual que el resto de España, está marcado por la intensidad en la fuerza de trabajo —frente a la productividad—, lo que genera que el crecimiento económico esté especialmente vinculado con el aumento del empleo.
Así, y con el peso que ha tenido la migración en este aumento de la ocupación, «hasta un 50 % del crecimiento del PIB en Catalunya podría estar vinculado a la llegada de personas extranjeras», ilustra Lladós.
Para el subdirector del Centre d’Estudis Demogràfics (CED), Andreu Domingo, esta incorporación se ha dado especialmente en los sectores menos cualificados, lo que ha generado un mercado de trabajo cada vez más segmentado, aunque esto no disminuye su importancia. En este contexto, relata Domingo, la ocupación de personas extranjeras se ha registrado, sobre todo, en «sectores punteros» para su economía como el turismo, la agricultura o el sector cárnico.
«El modelo de crecimiento económico está basado en la aportación continua de migrantes», defiende Domingo, destacando que esta dependencia no es exclusiva de Catalunya, sino que ha marcado la evolución de la mayoría de economías comunitarias.
Caso Catalán
Lladós también habla de dos fuerzas contrapuestas, ya que aunque el grueso de la ocupación en Catalunya continúa siendo en trabajos intensivos, como la industria o la agricultura, también hay un gran peso de sectores con mayor ratio de empleo productivo, como el turismo.
«En Catalunya conviven un peso muy importante de la industria, especialmente alimentaria o automovilística, con el sector servicios y de empresas de alto valor añadido», explica el profesor de economía, lo que justifica la tasa de ocupación superior en cuatro puntos respecto al nivel estatal.
Según los datos del INE, a cierre del tercer trimestre de 2025, del total de casi cuatro millones de personas ocupadas en Catalunya, un 20,3 % —803.600 personas— tenía nacionalidad extranjera, es decir, uno de cada cinco ocupados.
Este colectivo es el que ha aumentado a mayor velocidad, con un crecimiento del 4,69 % en el tercer trimestre del año pasado, mientras que las personas empleadas con nacionalidad española ascendían a 3,1 millones de personas, con un alza del 1,73 % respecto al año anterior.
El peso de las personas con nacionalidad extranjera en la ocupación catalana ha ido en aumento de forma progresiva en los últimos años, desde el 12 % que copaban en el tercer trimestre de 2015. En el tercer trimestre de 2022, las personas extranjeras suponían un 6,05 %.
Productividad en Auge
Junto a la creación de empleo, la productividad es el otro gran factor que impulsa el modelo productivo catalán. Este indicador, que en los últimos años había desacelerado su ritmo de crecimiento, ha recuperado parte de su impulso.
Según Lladós, este mayor avance se debe a dos motivos principales: la digitalización y la reconversión de los puestos de trabajo en sectores como las telecomunicaciones o la energía, lo que ha impulsado la inversión empresarial y generado una demanda de puestos de trabajo de mayor cualificación y más intensos en productividad.
El envejecimiento progresivo de la población que se está dando en gran parte de la Unión Europea implicará que en el futuro será necesario un efecto sustitución de gran parte de los trabajadores activos actuales, lo que, unido a la caída de la natalidad en la región, «dificulta pensar que sea atendido sin la llegada de migrantes», analiza el profesor.
Fuera del Mercado Común
Dentro del grupo de personas extranjeras ocupadas en Catalunya, la mayoría, 619.000 personas, cuentan con una nacionalidad de un país no perteneciente a la UE, frente a 184.600 personas provenientes del conjunto de los Veintisiete.
Hace una dácada, la diferencia entre ambos grupos era mucho menor, con las personas ocupadas de nacionalidad comunitaria sumando 101.200 trabajadores y 274.900 personas ocupadas provenientes de un país fuera de la Unión Europea.
Este peso de la migración no comunitaria contradice los planes iniciales de la Unión Europea. Según lo relata el subdirector del CED, Andreu Domingo, la libertad de movilidad interna fue planeada para suplir la demanda de trabajo no cualificado, pero ahora dificulta la entrada de nacionalidades extracomunitarias, que son las que realmente demanda el mercado.
