La isla de La Palma comienza a recobrar el tono turístico cuando se cumplen cuatro años del inicio de la erupción del volcán ‘Tajogaite’, que abrió una herida emocional y económica en pleno Valle de Aridane. Durante unos largos y agónicos 85 días, afectó a más de 1.200 hectáreas, destruyó más de 1.000 viviendas y provocó la evacuación de más de 5.000 personas.
Aún en plena pandemia de COVID-19, la emisión de gases y ceniza volcánica, que obligó a cancelar y retrasar vuelos, impactó de lleno en el subsector turístico, cerrando la franja oeste de la isla y enterrando cientos de viviendas de alquiler vacacional bajo la lava.
Óscar León, presidente del Centro de Iniciativas y Turismo (CIT) en la isla, comenta que aunque “estamos llegando a la situación pre-volcán, los problemas de fondo siguen estando ahí”. Lamenta que los problemas sociales derivados de la falta de vivienda para los afectados y la gestión de los gases volcánicos están perjudicando la imagen del destino.
Las cifras respaldan la recuperación del destino, ya que el hotel Meliá de Puerto Naos opera a plena capacidad. En los últimos tres años, hasta julio, las pernoctaciones en la isla crecieron un 39,4%, los viajeros un 23,7%, las tarifas cerca de un 15% y los ingresos por habitación un 24,8%.
Sin embargo, Carlos García, vicepresidente y delegado de Ashotel, considera que estos avances no son suficientes, pues “no ha cambiado nada”. Ni la COVID-19 ni el volcán “han servido para darle un cambio de rumbo” a la isla, y enfatiza que aún no se ha encontrado la fórmula para sacarle más rentabilidad al ‘Tajogaite’. “Es un producto paisajístico, pero no un producto que, por ahora, se esté explotando turísticamente”, indica.
García apunta la necesidad de un «plan estratégico» que orientara cómo aprovechar el volcán, “copiando casos de éxito como el de Lanzarote, que está lleno de turistas”. En este sentido, el CIT también observa que la curiosidad por el volcán “ha ido bajando” tras el furor inicial. A pesar de que sigue siendo la excursión más demandada por los turistas, junto a la Caldera de Taburiente y Marcos y Cordero, advierten que “las cosas no se están haciendo bien”.
Optimismo gradual y adaptación
La consejera de Turismo del Cabildo, Raquel Rebollo, tiene un enfoque más optimista y solicita algo más de tiempo para exprimir todo el potencial del ‘Tajogaite’. Durante el primer año y medio, debido a las altas temperaturas y la emisión de gases, “no se ha podido acceder y crear producto”. “Es una excursión que deja sin palabras a las personas que lo visitan y hace falta más señalética y servicios asociados a esa ruta», aclara.
Para apuntalar la recuperación turística, es clave la conectividad aérea. Algunos mercados están a la espera de que aumenten las camas turísticas para impulsar la actividad de los turoperadores y los vuelos. La isla cuenta con algo más de 16.000 camas, similar a la capacidad de algunas áreas turísticas de Tenerife o Gran Canaria. Aun así, García sostiene que, aunque La Palma es un referente en turismo de naturaleza, se necesita más capacidad hotelera para que sea rentable diseñar paquetes turísticos en la isla.
Recuperación de la conectividad
La recuperación de la conectividad es un hecho, con 108.000 plazas internacionales disponibles para la campaña de invierno. “No estamos decreciendo, todo lo contrario, estamos creciendo”, recalca García, enfatizando que las estrategias de las aerolíneas deben ser trabajadas con antelación y deben estar ligadas al aumento de plazas hoteleras.
García también critica el “monopolio” que tiene Iberia en los vuelos nacionales y los altos precios de los billetes. La inversión en nuevos complejos turísticos, como el ecoresort La Pavona, que podrían activar el interés de los turoperadores, ha sido muy lenta. Además, el CIT coincide en que “no acaban de salir” ciertos proyectos diferenciados vinculados al turismo de golf o ‘wellness’ en una isla donde, según el subsector platanero, no se puede obtener más de lo que hay disponible, enfatizando que el turismo es el sector que puede mover la economía. “Lo que tenemos en la isla es bueno, pero necesitamos más”, concluye.
En último lugar, la consejera de Turismo destaca la elevada satisfacción de los turistas que visitan la isla, subrayando que es un destino “más barato” que otros, con grandes atractivos naturales, buena gastronomía y un excelente servicio. “Una vez que la gente nos conoce, el grado de satisfacción es muy alto y nos recomiendan”, concluye.
