La Policía ha desarticulado dos organizaciones criminales de origen chino, que presuntamente se dedicaban a la trata de seres humanos y a la explotación sexual de mujeres en España y Francia. Este operativo ha resultado en la liberación de 60 víctimas y la detención de 22 personas, incluyendo a dos detenidos en la provincia de Barcelona.
Las víctimas, también de nacionalidad china, eran alojadas en pisos turísticos de corta estancia, donde se les obligaba a prostituirse las 24 horas del día, siendo privadas de libertad y sometidas a vigilancia constante. Gracias a la investigación de los servicios policiales de España y Francia se ha logrado la liberación de estas mujeres, quienes sufrían diversas formas de coerción.
Durante el operativo se llevaron a cabo 76 registros en inmuebles de ambos países, donde se intervinieron, entre otros objetos, 266.700 euros en efectivo, diversas sustancias estupefacientes, más de 100 dispositivos electrónicos y una pistola de aire comprimido. La desarticulación de estas organizaciones se ha llevado a cabo mediante un esfuerzo conjunto y coordinado entre las autoridades de ambos países.
Redes criminales especializadas en la trata de seres humanos
Las investigaciones comenzaron en enero de 2024 y permitieron a los agentes constatar que estas redes delincuenciales de origen chino estaban especializadas en la trata de seres humanos, favoreciendo la inmigración irregular y el blanqueo de capitales, así como la prostitución coactiva.
Los entramados de ambas organizaciones compartían importantes similitudes en su estructura y funcionamiento. Cada miembro desempeñaba funciones específicas dentro de una jerarquía estricta, mostrando una coordinación notable entre los operativos en ambos territorios.
Las redes criminales obligaban de manera coactiva y violenta a mujeres de origen chino a ejercer la prostitución, manteniéndolas bajo una vigilancia constante y sometidas a manipulación física y psicológica.
Herméticas redes criminales chinas de estructura jerárquica
Las víctimas residían y atendían a los clientes en pisos turísticos o de alquiler temporal, ubicados tanto en España como en Francia, rotando periódicamente entre diferentes inmuebles. Para atraer clientes, las organizaciones publicaban anuncios de prostitución en internet.
El operativo policial simultáneo incluyó 31 registros en Francia y ocho en España, todos ellos en la provincia de Barcelona. La lucha contra estas redes criminales representa un reto considerable para las autoridades españolas y europeas. El hermetismo de estas organizaciones, sus estructuras jerárquicas rígidas y la estricta obediencia a sus líderes dificultan considerablemente las investigaciones.
