El joven detenido en Bélgica llegó a España dos horas antes del asesinato de un ciudadano holandés junto a un club cannábico. MADRID, 27 Sep. (EUROPA PRESS) – La Policía Nacional sospecha que este joven sicario belga de 17 años fue reclutado por la Mocro Maffia en el norte de Europa para llevar a cabo encargos del crimen organizado. Esta situación sigue la tendencia de menores desplazados a España, similar a lo que se observa en países como Holanda, Suecia y Dinamarca.
Fuentes policiales han alertado que «los menores captados por el sicariato es una ola que nos viene», en referencia a la compleja investigación que ha resuelto el asesinato en Fuengirola de un holandés de 25 años, ocurrido la madrugada del Puente de la Constitución de 2024, en un contexto en el que se han registrado al menos otros dos intentos de homicidio en los que también se emplearon menores.
Desarticulación del crimen organizado
La investigación del Grupo II de Crimen Organizado de la Udyco en la Costa del Sol ha concluido con la detención de seis personas en España, Países Bajos y Bélgica por su presunta implicación en el encargo y ejecución del asesinato. Un séptimo sospechoso fue abatido en Países Bajos tras abrir fuego contra un policía y una mujer ajena a los hechos, lo que pone de manifiesto el creciente peligro de este tipo de crimen organizado.
Arma de guerra limpia
Uno de los arrestados es el autor material del asesinato. Este joven fue capaz de manejar un fusil de asalto de origen americano, «limpio» y sin usar previamente. La Policía Nacional informa que el sicario llegó a Málaga en avión, justo dos horas antes de cometer el crimen. En España, estaba acompañado por dos cómplices holandeses que lo guiaron al club cannábico donde se encontraba la víctima.
Después de esperar a que los clientes salieran, el sicario, tras un primer intento fallido de acceder al local, se percató de que su objetivo intentaba escapar por una puerta trasera. Fue en ese momento cuando disparó contra el holandés, asegurándose de que no sobreviviera, y luego arrojó el fusil bajo un vehículo cercano antes de huir en bicicleta. Horas más tarde, abandonó España en autobús.
El joven fue arrestado en Gante, Bélgica, el 20 de junio de 2025, bajo una Orden Europea de Detención y Entrega y fue entregado a España el 11 de julio, ingresando en un Centro de Menores en régimen cerrado. Es importante destacar que ya había estado en uno de estos centros en Bélgica, de donde se fugó antes de cometer el asesinato.
Los agentes de la Udyco Costa del Sol, que debieron reorganizar sus días libres durante el puente, lograron detener a uno de los adultos implicados el 11 de diciembre de 2024, solo cuatro días tras el asesinato. Esta detención fue clave para desentrañar el resto de los vínculos en la investigación, que reveló que el menor belga había cambiado su apariencia y se había fugado a Países Bajos con otro cómplice.
También fueron arrestadas tres mujeres holandesas que facilitaron el traslado del arma desde París, colaborando en la logística del asesinato, y que fueron detenidas en junio en Ámsterdam.
Captación de jóvenes vulnerables
Este tipo de jóvenes suele pertenecer al perfil de menores de edad vulnerables, de origen magrebí y frecuentemente parte de grupos pandilleros en suburbios de ciudades del norte de Europa. Buscan dinero rápido y pueden recibir entre 20.000 y 30.000 euros por un asesinato.
La Mocro Maffia, una poderosa organización criminal, emplea chats en línea y redes sociales para reclutar jóvenes. Les ofrecen trabajos, generalmente sin especificar los detalles, lo que lleva a que posteriormente se pongan en contacto con cabecillas de la organización. En un chat privado, se le detalla al menor el objetivo, incluyendo billete de avión, alojamiento y compensación económica, que ha disminuido de un máximo de 60.000 euros a un precio actual, que varía entre 20.000 y 30.000 euros por cada asesinato ejecutado con éxito.
