
MURCIA, 3 Abr. (EUROPA PRESS) – Su Majestad la Reina Doña Sofía ha firmado en el Libro de Oro del Ayuntamiento de Murcia durante su visita a la ciudad, dejando constancia de su cariño y agradecimiento tras disfrutar este Viernes Santo de la ‘mañana de Salzillo’, uno de los acontecimientos más señalados para los murcianos en la Semana Santa.
La presencia de la Reina Sofía, junto a sus hijas, las infantas Elena y Cristina, ha coincidido con una efeméride destacada para la ciudad: el 425 aniversario de la Real y Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, una de las procesiones más emblemáticas de la Semana Santa murciana, profundamente vinculada a la obra del escultor Francisco Salzillo.
Por su parte, el alcalde de Murcia, José Ballesta, ha subrayado el carácter especial de esta jornada, señalando que se trata de una «mañana festiva y cuaresmal, alegre y pausada; de sol y color ‘morao’, bella sucesión de sentimientos y recuerdos que avivan el sano orgullo de pertenencia a nuestra tierra.» Ballesta ha destacado que «es un privilegio contar con su presencia en un día tan significativo para todos los murcianos», según han informado desde el Consistorio.
Antes del inicio de la procesión, la Reina fue recibida por el alcalde de Murcia, José Ballesta, y el presidente del Gobierno de la Región de Murcia, Fernando López Miras, junto a miembros de la Corporación municipal, así como el Obispo de la Diócesis de Cartagena, José Manuel Lorca Planes, y otros representantes civiles y militares.
Asimismo, el alcalde de Murcia, José Ballesta, y el obispo de la Diócesis de Cartagena, accedieron a la Catedral de Murcia con motivo de la entrada de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Este regreso al templo, un siglo después, fue para realizar estación de penitencia con motivo del 425 aniversario de la Cofradía de Jesús.
El Viernes Santo en Murcia constituye una de las citas más esperadas por vecinos y visitantes, donde la ciudad se vuelca con una de sus tradiciones más arraigadas. Desde primeras horas de la mañana, las calles del centro histórico se llenan de nazarenos, estantes y miles de personas que acompañan los pasos, muchos de ellos obras del escultor Francisco Salzillo, en un desfile procesional único que combina solemnidad, arte y fervor popular.
