BARCELONA, 12 Nov. (EUROPA PRESS) – La escritora alemana Charlotte Gneuss se adentra en la RDA de los años 70 en su novela ‘Los confidentes’, centrada en la vida de una adolescente de un barrio de Dresde. Gneuss señala que «la reunificación (alemana) a nivel político y económico provocó muchas divergencias que, desgraciadamente, todavía se pueden sentir, y fragmentó mucho la izquierda en la Alemania del Este».
En una rueda de prensa celebrada este miércoles en Barcelona, la autora ha explicado que la revolución de la libertad tuvo lugar entre 1989 y 1990 con la caída del muro. Sin embargo, este acontecimiento vino acompañado de un aumento del desempleo, el cierre de empresas y una disminución de la tasa de natalidad, situaciones que generaron «mucho miedo existencial en muchas personas» en la antigua RDA.
Como ejemplo de cómo las empresas en la RDA fomentaban la comunidad, Gneuss comentó que estas ofrecían clubes deportivos y excursiones durante los fines de semana, algo que «desapareció» en la década de los 90. A pesar de que muchas personas se manifestaban contra el Partido Socialista Unificado de Alemania (SED) y la Stasi, la reunificación también causó profundos desencantos, que Gneuss considera que la extrema derecha ha sabido aprovechar de manera cruel.
El relato, publicado en castellano como ‘Los confidentes’ por Acantilado y en catalán como ‘Gitersee’ por Periscopi, narra la historia de Karin, una adolescente de Gitersee, cuyo entorno está marcado por su novio Paul, su amiga Marie y su hermana pequeña. La trama se complica con la huida de Paul hacia el bloque occidental y el asedio de la Stasi.
Gneuss, cuyos padres obtuvieron una autorización para emigrar a la RFA a finales de los 80 tras siete años de espera, ha mencionado que su proceso de documentación le llevó a visitar la zona, un área minera, y a leer autobiografías de personas que trabajaron para la Stasi. También revisó archivos municipales y libros escolares de 1976, en los que pudo comprobar la «omnipresencia del pensamiento comunista» en la educación.
La autora subrayó que ha sido particularmente interesante leer los diarios de la RDA de aquellos años y observar cómo intentaban plasmar una lucha contra el fascismo, que atribuían al bloque occidental. Según ella, argumentos similares pueden verse en la narrativa de Rusia respecto a Ucrania, describiéndola como una «narrativa sin fundamento».
En su novela, Gneuss no se centra en las historias de quienes huían, sino en las vidas de quienes se quedan atrás. De hecho, dedicó el libro a su abuela, quien permaneció en la RDA, afirmando: «Hay muchas personas que quedan atrás, sobre todo en zonas rurales». Además, admitió que le costó mucho desarrollar el personaje de Wickwalz, un miembro de la seguridad nacional, recordando que muchas personas comunes en Alemania Oriental se vieron presionadas a colaborar con la Stasi.
La utopía perdida tras la caída del muro
Gneuss añadió que, cuando se publicó el libro en Alemania, algunas voces expresaron el deseo de ver una obra sobre la RDA sin la Stasi, un tema que aún divide opiniones. Para la autora, la caída del muro significó más que el fin de un capítulo de la historia; fue «acabar con una utopía política».
El libro, nominado al Deutscher Buchpreis, premio otorgado por editores y libreros alemanes, generó una polémica «triste» respecto a quién tiene derecho a hablar de la RDA. A Gneuss se le reprochó en un artículo periodístico su uso del lenguaje, aunque también recibió reacciones positivas. Defendió que, aunque es originaria de la RFA, sus padres eran de la RDA, y destacó que su novela está escrita desde una perspectiva contemporánea, no histórica.
