La Unión de Agricultores y Ganaderos de La Rioja (UAGR-COAG) ha comenzado a colaborar con la Dirección General de Medio Natural y Paisaje y la Federación Riojana de Caza en la elaboración de un protocolo que busca controlar los daños provocados por la fauna salvaje en los cultivos agrícolas a través de la caza. Esta iniciativa surge como respuesta a las preocupaciones crecientes entre los agricultores riojanos, quienes enfrentan situaciones negativas debido a la presencia de animales salvajes en sus terrenos.
Comunicación de daños a las autoridades
En su última reunión, el sindicato solicitó que los daños causados por la fauna salvaje sean comunicados no solo a la sociedad de cazadores y a la Federación Riojana de Caza, sino también al departamento de Medio Ambiente de la Consejería. Esto permitirá a la administración regional supervisar en tiempo real la gestión de los daños y colaborar en la búsqueda de soluciones para los continuos problemas a los que se enfrentan los agricultores.
Comunicación y control de daños
La UAGR-COAG ha continuado informando sobre los daños que sus afiliados reportan en cultivos y ganado, buscando que se tomen medidas eficaces contra la fauna salvaje. Sin embargo, alertan que el sistema de gestión implementado hasta ahora no ha resultado suficiente, señalando la necesidad urgente de establecer un programa de indemnizaciones para compensar los daños que la fauna puede causar en las cosechas. Esto es especialmente importante si el protocolo actual no se cumple o resulta insuficiente.
Dificultades en la gestión de la fauna salvaje
Según la organización, si no se establece un control efectivo sobre la fauna causante de los daños, los agricultores podrían enfrentar pérdidas económicas significativas. Ejemplifican que la contratación de seguros agrícolas se vuelve inútil si, tras tres años de denuncias de daños, se prohíbe seguir incluyendo las parcelas afectadas, dejando a los agricultores vulnerables.
Otro factor que complica esta situación son las extensas áreas de maleza que permanecen abandonadas o pertenecen a entidades como la Confederación Hidrográfica, lo que dificulta las labores de desbroce necesarias para que la caza sea efectiva. Situaciones similares se presentan en los límites de la Autopista AP-68, donde, debido a los vallados, no se permite la caza, lo que causa que la población de conejos incremente, afectando a las fincas aledañas.
Propuestas para mejorar la situación
Para abordar estos obstáculos, la UAGR-COAG propone que tanto el Gobierno de La Rioja como la Delegación del Gobierno intercedan ante los propietarios de espacios de utilidad pública, con el fin de facilitar desbroces y permitir la actividad cinegética en esas áreas. Además, sugieren la adopción de sistemas de control de fauna salvaje que han demostrado ser efectivos en comunidades vecinas, como la implementación de precintos para la caza mayor. La idea es que sean los propios agricultores, en colaboración con los cazadores, quienes gestionen el control de los animales que les ocasionan problemas, sin tener que depender de más instancias.
La UAGR-COAG destaca que este sistema de gestión ha demostrado ser más ágil y eficaz que los modelos actualmente en uso en La Rioja. La insistencia únicamente en prácticas como la concesión de esperas o la caza nocturna ha resultado, según ellos, insuficiente, ya que muchas veces los resultados de estas acciones han sido poco satisfactorios.
