ZARAGOZA, 5 Abr. (EUROPA PRESS) – La plaza del Pilar se ha llenado de emoción y alegría durante el Encuentro Glorioso entre la Virgen de la Esperanza y el Consuelo y el Cristo Resucitado, evento que culmina la Semana Santa zaragozana.
En un Domingo de Resurrección verdaderamente primaveral, soleado y con una temperatura por encima de 20 grados, miles de personas han acompañado a la Real Hermandad del Cristo Resucitado y Santa María de la Esperanza y del Consuelo, así como a hermanos y hermanas de otros grupos cofrades, en la procesión más jubilosa de las celebradas durante estos nueve días de pasión, símbolo de la resurrección de Cristo y esperanza para los creyentes.
El desfile partió puntualmente a las 11:15 horas desde la iglesia de Santa Isabel de Portugal, en la plaza del Justicia. La emoción se desbordó cuando se abrieron las puertas del templo, y los integrantes de la Hermandad, con la cara descubierta, comenzaron a aparecer vestidos con la característica túnica blanca y la correa agustiniana, junto al tercerol azul celeste, que también llevaban los niños por su vinculación con el colegio San Agustín.
Los tambores, bombos y timbales de los cofrades, entre ellos la consejera municipal Sara Fernández, animaron el ambiente con el toque al aparecer la Virgen de la Esperanza y el Consuelo, una talla de abedul finlandés obra de Jorge Albareda que representa a María como una sencilla mujer hebrea en edad madura, vestida con una túnica y un manto de tonos verdes, de pie sobre un lecho de flores blancas, en una pose de manos abiertas como si se aprestara a caminar.
El paso, transportado exclusivamente por hermanas según la tradición de la Hermandad agustiniana, llevaba cuatro nuevas cartelas, también obra de Vítor Carazo: la Advocación de la Esperanza, representando a una María embarazada junto al regazo de José; la Consolación de la Virgen a su hijo, que se encuentra en el suelo tras haber tropezado; la imagen de la Virgen de la Consolación entregando una correa a Santa Mónica; y el encuentro glorioso entre Cristo resucitado y su madre.
Detrás del paso, desfilaban mujeres vestidas de riguroso negro con mantilla blanca esperanza, a juego con los claveles que portaban. En la plaza del Justicia, se desplegaron los instrumentos en dos secciones y la procesión inició su breve recorrido por el centro de la capital aragonesa, pasando por la calle Manifestación, Alfonso I y la plaza del Pilar, con el tiempo medido para representar la escena del encuentro entre madre e hijo bajo el toque de las campanas de la Basílica del Pilar a las 12:00 horas.
CARA A CARA DE MADRE E HIJO EN LA PLAZA DEL PILAR
Allí aguardaba su llegada el imponente Cristo Resucitado tras la Vigilia Pascual del Sábado Santo. La figura, de tres metros de altura y también tallada en madera de abedul finlandés, parece levitar sobre un manto de flores naranjas. Esta obra se inspira en el Cristo Redentor del escultor Juan de Ávalos, que se puede admirar en la Parroquia de Santa Rita de Casia.
Tras acceder a la plaza del Pilar por el lateral de la Bola del Mundo, tuvo lugar el esperado Encuentro Glorioso, que marca la culminación de la Semana Santa zaragozana, y fue saludado con el repique de campanas del Pilar y un exultante redoble en el reencuentro entre madre e hijo, este ya resucitado.
El evento, al que asistió la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, dio paso al rezo ‘Regina cæli’ o ‘Reina del cielo’ en honor a la Virgen, dirigido por el arzobispo de Zaragoza, Carlos Manuel Escribano. El tradicional pregón de Pascua, un animoso texto escrito por el vicepresidente y delegado de recorridos de la Junta de Cofradías de Zaragoza, Pedro Elipe Puértolas, fue leído por el Hermano Rector de la Real Hermandad del Cristo Resucitado, Carlos Pardos, en ausencia del autor por un problema de salud.
La alcaldesa Chueca destacó «la extraordinaria participación ciudadana y el ambiente de convivencia que se ha vivido durante toda la Semana Santa», subrayando que «Zaragoza ha vuelto a demostrar su profunda fe, el arraigo de sus tradiciones y la riqueza de su patrimonio cultural».
El acto en la plaza del Pilar culminó con las jotas del grupo Carisma Aragonés, antes de que la procesión emprendiera marcha hacia el Colegio San Agustín, sede de la Hermandad del Cristo Resucitado, que será protagonista del Cartel de la Semana Santa 2026. La Virgen y el Cristo entraron triunfales en las dependencias agustinianas, antes de ser retornados a la entrañable Capilla Rotonda del céntrico colegio zaragozano.
