VALLADOLID, 29 Abr. (EUROPA PRESS) – Las defensas en el ‘caso ataúdes’ han presentado este miércoles a varios testigos en su estrategia de rechazar de plano que entre 1995 y 2015 se hubiera instalado en el grupo funerario El Salvador la operativa del cambiazo de féretros. En todo caso, argumentan que si en el periodo investigado se produjeron irregularidades de ese tipo, las mismas las llevó a cabo, por su cuenta y riesgo, el trabajador ya fallecido Justo M., quien elaboró un concienzudo dosier con fotografías de las supuestas cajas cambiadas y multitud de anotaciones.
La Figura de Justo M.
La intervención de Justo M. como un ‘lobo solitario’, en el argot policial, es una de las bazas que está tratando de explotar la defensa de los veintitrés encausados, entre miembros de la familia Morchón, trabajadores del grupo y proveedores. Esto ha quedado patente a través del testimonio de Gregorio Morchón Alonso, sobrino del magnate funerario Ignacio Morchón Alonso, ya fallecido, y primo de los tres hijos de éste también acusados. Además, Juan Carlos U., todavía empleado de El Salvador, también ha sido testigo. Su declaración se ha dirigido a criticar la personalidad de Justo M., sembrar la duda sobre sus supuestos intereses espurios y avalar que esos supuestos cambiazos pudieron ser realizados por él mismo, sin ayuda de nadie.
