El Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) y la Diputació de València han presentado la exposición ‘Mala hora, bona hora’ de la artista castellonense Laura Palau, un proyecto colaborativo que busca acercar la sabiduría popular del campo valenciano para reconectar con la naturaleza en el contexto del cambio climático. Esta muestra es el resultado del premio Alfons Roig, que reconoció la obra de Laura Palau (Benlloch, 1993) como Mejor Proyecto Artístico en 2024.
A través de esta exposición, Laura Palau difumina los límites entre agricultura y cultura e invita a reconectar con la naturaleza mediante el arte. ‘Mala hora, bona hora’ reúne más de una veintena de fotografías de cielos cambiantes recopiladas de forma colaborativa, fotografías artísticas, retratos de árboles muertos, algunas piezas de escultura y un video testimonial, que plantean una reflexión sobre la relación del ser humano con la naturaleza e invitan a considerar el cambio climático a partir de la observación del cielo.
En el centro de la exposición se encuentra la práctica de las ‘tretzenades’, una forma de predicción meteorológica ancestral arraigada en la Comunitat Valenciana, que propone al visitante participar en actos de interpretación del clima. Antaño, esta práctica guiaba la siembra, la poda, la cosecha y la gestión del agua, sirviendo como un ritual que alineaba la actividad humana con los ciclos de la Tierra.
La muestra, que podrá verse hasta el 18 de enero en la sala Zero del CCCC, ha sido presentada por la artista Laura Palau, la comisaria de la exposición, Jana J. Haeckel, el director-gerente del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, Nicolás Bugeda, y el diputado provincial de Cultura, Francisco Teruel, según detalla Cultura de la Generalitat.
IDENTIDAD Y TERRITORIO FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO
‘Mala hora, bona hora’, ha explicado la comisaria, «recopila el conocimiento popular a lo largo de las generaciones a través de la mirada de la artista y muestra cómo esas creencias ancestrales y esa observación silenciosa pueden ayudarnos a entender y conectar con la naturaleza, resaltando la importancia de escucharla para convivir con los cambios climáticos que se están produciendo».
La obra de Laura Palau, también premiada como artista destacada en la reciente edición de Abierto Valencia, surge de una sensibilidad ecológica que entiende la naturaleza como maestra y sanadora. ‘Mala hora, bona hora’ apela a la sabiduría popular, la identidad y el territorio para superar la fractura que la sociedad actual ha creado entre la naturaleza y el ser humano.
La muestra expone un diccionario visual de nubes que traen agua, viento, nieve o rayos. Se incluyen algunas del archivo particular de José Ibáñez Martínez ‘Solí’, el catálogo Nubes, cedidas por la familia del villenense que documentó las nubes de Villena (Alicante) en la década de los ochenta.
Además de las fotografías recopiladas de archivos personales, fototecas o captadas por amigos, se presentan fotos artísticas, dos esculturas de cristal y piezas de papel de serrín elaboradas con árboles muertos, resultado de incendios, sequías y fenómenos meteorológicos en la región.
La muestra se completa con el relato audiovisual de José Ramón, vecino de Castell de Cabres (Castellón), que navega entre la nostalgia y la herencia cultural.
El director del Consorci de Museus ha elogiado el trabajo de Laura Palau, «que a pesar de su joven trayectoria ya forma parte de la escena artística valenciana», y ha agradecido a la Diputació su labor de mecenazgo y colaboración para impulsar el arte y a los artistas valencianos.
Los Premios Alfons Roig tienen como objetivo apoyar a los artistas valencianos, estimular la creación en el ámbito de las artes visuales y reconocer el trabajo de aquellos creadores que desarrollan proyectos de relevancia e interés. «Esta muestra nos invita a pensar en la imagen y en el tiempo, así como en las formas en que estos dos elementos dialogan y se transforman», añadió el diputado provincial.
