El Ayuntamiento de Logroño ha aprobado, en un pleno extraordinario y urgente celebrado el pasado viernes, los Presupuestos Municipales para el año 2026, que ascienden a 197,25 millones de euros. Dichas cuentas han contado únicamente con el respaldo del Partido Popular, mientras que la oposición ha criticado que el presupuesto presenta un modelo de ciudad «irreal» y ha expresado su descontento por la falta de aprobación de sus enmiendas.
De acuerdo con el concejal de Administración Pública, Francisco Iglesias, el presupuesto busca «predecir el futuro a través de la realidad, con cuentas ajustadas y realistas que permitan ejecutar acciones acordes a las necesidades de Logroño». Iglesias también destacó que la presentación del presupuesto se realiza en un «marco de incertidumbre» por la falta de Presupuestos Generales del Estado (PGE) por tercer año consecutivo, lo que ha llevado a la administración local a hacer estimaciones. Resaltó la importancia de que las cuentas entren en vigor a partir del 1 de enero de 2026.
El edil señaló que el presupuesto total asciende a 210,55 millones de euros, distribuidos entre los 197,25 millones destinados al Ayuntamiento —un 1,87 % menos que el año anterior— y 13,3 millones para Logroño Deporte, que ya fueron aprobados hace tres semanas en su Consejo de Administración. En cuanto a los ingresos, se prevén 60,3 millones de euros en impuestos directos, 8,2 millones en impuestos indirectos, 41,6 millones en tasas y 64,5 millones en transferencias corrientes.
En términos de gastos, se contemplan 60,7 millones para personal y 17,2 millones en inversiones, una cifra que representa una reducción de 2,9 millones respecto al año anterior. Además, se espera obtener 8,9 millones por enajenaciones de suelo, una cifra notablemente inferior a años anteriores y «más ajustada». Iglesias mencionó también un ahorro bruto de 11 millones de euros y subrayó la inclusión de enmiendas de parte de todos los grupos, que generan un incremento de 270.000 euros. Añadió que el presupuesto cumple con la estabilidad presupuestaria y el objetivo de deuda pública, que se sitúa en un 47,7 %, muy por debajo del 75 % establecido por ley.
«Creemos que cumplen con las expectativas y necesidades de Logroño, por una ciudad más inclusiva, próspera y sostenible, creando un modelo para el 2050. Da estabilidad y rigor a la gestión municipal, lo que se traduce en mejores cosas para la ciudad y para el futuro», concluyó Iglesias.
Reacciones de los Grupos Municipales
La concejala no adscrita Eva Loza fue la primera en abrir el turno de intervenciones, criticando que «se traiga un presupuesto pensando en el futuro, para 2050, cuando lo que debemos discutir es el 2026». Loza calificó las cuentas de «tramposas» y un «ejercicio de malabarismo contable», más preocupadas por ajustar cifras que por atender a las verdaderas necesidades de la ciudadanía.
Desde el PR+, su portavoz Rubén Antoñanzas alertó que «este presupuesto va a tener que ser modificado de inmediato» por desajustes en el aumento de la partida de Personal y acusó al equipo de gobierno de mentir sobre la bajada de impuestos. “Las tasas y precios públicos están subiendo, lo que supone 5,5 millones más de ingresos por recaudación de impuestos y tasas este año», destacó. Además, hizo hincapié en el «abandono del Gobierno de La Rioja», ya que las inversiones han caído un 90 %, y concluyó asegurando que «los grandes perdedores de estos presupuestos son los jóvenes».
La portavoz de Podemos-IU, Amaia Castro, lamentó que se estén trayendo asuntos urgentes para incapacitar el estudio profundo por parte de la oposición. También destacó que el presupuesto tiene 3 millones menos, lo que implica una disminución en los servicios año tras año, citando específicamente a Bomberos y a los servicios sociales.
Desde VOX, María Jiménez calificó el presupuesto como “débil, gris, totalmente improvisado y sin rumbo», argumentando que se está dedicando más esfuerzo a cuadrar números que a tener una visión clara para la ciudad. «Lo más preocupante es que no son capaces de mantener el estado de la ciudad que ya tenemos», aseguró.
En el Grupo Socialista, Álvaro Foncea criticó lo que percibió como una desconexión entre el relato oficial y la realidad, afirmando que se está debilitando lo social y lo sostenible. Iván Reinares también intervino, señalando que el presupuesto es «vacío» y votando en contra de unas cuentas que, a su juicio, perpetúan la precariedad en áreas clave como cultura, igualdad y juventud.
Por su parte, el portavoz del PP, Miguel Sáinz, consideró que el día de la aprobación es trascendental para la ciudad, resaltando que se trata de un presupuesto «realista, serio y responsable, que plantea un proyecto de futuro más inclusivo, verde y sostenible». Comentó que es un presupuesto que «goza de normalidad», incorporando tanto «proyectos de ciudad que se quedaron parados» como «nuevas iniciativas», y enfatizó su enfoque en el ahorro y la amortización de deuda, así como en la reducción de impuestos a través del control del gasto.
Esta conversación y el debate alrededor del presupuesto reflejan las tensiones políticas actuales y las diferentes visiones sobre el futuro de Logroño, enfatizando la importancia de un enfoque inclusive y sostenible para el desarrollo de la ciudad.
FUENTE
