El Servicio de Prevención y Extinción de Incendios de la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ) ha celebrado este miércoles su 50 aniversario, en un contexto donde las emergencias son cada vez «más complejas» y con la mirada puesta en la creación de un consorcio autonómico de Bomberos.
Durante el acto, que tuvo lugar en la Residencia Pignatelli de Zaragoza, el diputado delegado del servicio, Alfredo Zaldívar, expresó su solidaridad con las víctimas de los recientes accidentes ferroviarios en Córdoba y Barcelona, deseando «una pronta recuperación de todos los heridos». Zaldívar enfatizó la creciente necesidad de los Bomberos, afirmando que son «cada día más necesarios».
El diputado destacó que, aunque han experimentado una evolución positiva en los últimos 50 años, hay que aspirar a un futuro aún más prometedor. «La sociedad es cada día más exigente», indicó Zaldívar, quien además mencionó la intención de dotar a la institución de «buenos parques, buenos medios, nuevas herramientas, especialmente tecnológicas, y proporcionar la formación necesaria a los bomberos para mejorar continuamente el servicio a la ciudadanía y poder afrontar cualquier tipo de catástrofe».
En la actualidad, la DPZ cuenta con ocho parques abiertos: cinco principales en Calatayud, Ejea de los Caballeros, Caspe, La Almunia de Doña Godina y Tarazona, así como tres de apoyo en Daroca, Cariñena y Tauste. La plantilla está formada por 164 profesionales y poseen alrededor de un centenar de vehículos, incluidos «seis o siete» de reciente incorporación, a los que se sumarían otros tres en marzo. También existe una red de agrupaciones de bomberos voluntarios que actúan como primeros respondientes en siniestros cercanos.
Evolución a la par que la sociedad
El inspector jefe de Intervención de los Bomberos de la DPZ, Raúl Aguilar, afirmó que la evolución del Cuerpo en estos cincuenta años ha estado en concordancia con los cambios en la sociedad, observando que las emergencias enfrentadas son cada vez «más complejas», desde incendios forestales hasta inundaciones y siniestros en industrias.
Entre las intervenciones más destacadas del último año se menciona el incendio de una planta química en Zuera que obligó a activar el Plan de Emergencia Exterior, así como las inundaciones en Azuara y otros municipios de la comarca del Campo de Belchite, donde se realizaron rescates. Aguilar recordó también inundaciones anteriormente complicadas, como las de Alhama de Aragón, el temporal de nieve por la borrasca Filomena, la pandemia y la asistencia en la dana de Valencia.
Por el futuro, Aguilar indicó que es crucial «seguir mejorando» y «trabajar para estar preparados ante emergencias cada vez más complejas», enfatizando la necesidad de una formación continua y un enfoque en la prevención.
Carmelo Gran, bombero jubilado desde 2016 tras 35 años de servicio en Calatayud y Daroca, comentó que el servicio actual «no tiene nada que ver» con el de los primeros años, señalando que en aquel entonces no se trabajaba a turnos, sino con jornadas partidas, y la Policía Local era quien hacía los llamados al parque de bomberos. Gran también recordó los cambios tecnológicos en el servicio, destacando que aunque los primeros equipos eran «nuevos», no se comparan con la tecnología actual. Relató un accidente de autobús en La Muela, en 1999, que dejó 32 muertos entre 53 ocupantes como uno de los momentos más difíciles de su carrera.
Consorcio autonómico de Bomberos
En otro sentido, Zaldívar mencionó que la posibilidad de crear un consorcio autonómico de Bomberos sigue en pie, algo que se propuso anteriormente durante el Gobierno de Javier Lambán. A pesar de las conversaciones mantenidas con el Ejecutivo de Jorge Azcón, el avance se ha paralizado por la convocatoria de elecciones autonómicas, aunque Zaldívar espera que el tema se retome una vez establecidas las nuevas Cortes de Aragón.
CCOO: «No hay nada que celebrar»
En contraste, el sindicato CCOO ha manifestado que «no hay nada que celebrar», criticando las condiciones laborales y materiales «insostenibles» que enfrentan los bomberos, como el estado «insalubre» de los parques y la falta de un prometido nuevo parque en Cariñena. También cuestionaron el estado del parque móvil, que se considera «envejecido», con vehículos antiguos «pendientes de reparaciones que se demoran en el tiempo» y falta de vestuario o equipos de protección personal.
El sindicato ha señalado que existen vacantes sin cubrir «desde hace años» y que las ofertas de empleo son «insuficientes». En el ámbito económico, denunciaron sueldos «prácticamente congelados desde hace dos décadas», lo que ha provocado una notable pérdida de poder adquisitivo. A pesar de estas dificultades, CCOO subrayó que el verdadero motivo de orgullo son los profesionales que, con recursos precarios y escaso apoyo institucional, continúan proporcionando un servicio excepcional a la ciudadanía incluso en situaciones de alto riesgo.
Zaldívar, por su parte, respondió que «la participación sindical es necesaria en cualquier tipo de actividad» y que los trabajadores tienen derecho a hacer sus reivindicaciones. Aunque reconoció que es posible que no se logren todos los acuerdos deseados en cantidad y calidad, defendió que «el papel de la Diputación es servir a los municipios, y lo hacemos de la mejor manera que podemos».
