El 30 de agosto de 2021 marca el recuerdo de las ‘Fallas de septiembre’, un evento que simbolizó el renacer del espíritu festivo en Valencia tras un año de incertidumbre a causa de la pandemia. A cinco años de su celebración, los principales protagonistas, Consuelo Llobell, Carlos Galiana y Guillermo Serrano, comparten sus reflexiones sobre esos momentos históricos.
Consuelo Llobell, la fallera mayor de Valencia en 2020-2021, rememora la suspensión de las celebraciones en 2020 como una experiencia «dura» y «complicada». «No éramos conscientes de la realidad sanitaria», confiesa, señalando que el verdadero desafío fue lidiar con las continuas posposiciones, lo que representó un «shock» emocional. Por su parte, Carlos Galiana, entonces presidente de la Junta Central Fallera y concejal de Cultura Festiva, asegura que no tuvo tiempo de procesar la situación hasta mucho después: «Había tanto trabajo que hacer que aparté las emociones para centrarme en el trabajo», comenta, añadiendo que «no fue hasta septiembre de 2021 cuando me di cuenta de lo que había pasado».
Los protagonistas también destacan la recuperación lenta y dolorosa que vivió la comunidad fallera. Galiana menciona que el proceso fue difícil: «Dábamos un paso adelante y tres para atrás. La gente tenía muchas preguntas y nosotros pocas respuestas», reflexiona, mientras que Serrano describe aquella noche como «la más dura» de su vida fallera, un momento que involucró paralizar todas las actividades y actuar coordinadamente para superar la situación sanitaria. «Fuimos el primer colectivo en suspender, pero también en tener un objetivo claro para volver», resalta.
Compromiso Social
El compromiso social de la comunidad fallera se evidenció durante este tiempo. Galiana enfatiza que «por una vez se demostró que juntos éramos capaces de muchas cosas», mientras que Serrano destaca que fue un «compromiso social como nunca habíamos mostrado». Llobell complementa diciendo que se trató de «responsabilidad, empatía, solidaridad y resiliencia».
La incertidumbre de si se podrían llevar a cabo las Fallas en 2021 fue una preocupación constante. Galiana siempre tuvo claro que se debían realizar las celebraciones, ya que «no hacerlas hubiera sido la ruina para muchos». Llobell, por su parte, admite que la falta de información fue un elemento difícil de manejar durante la organización, evidenciando que cada suspensión o cambio en las fechas representaba un nuevo golpe emocional.
Serrano reconoce que la propuesta de Sanidad para realizar actos del 1 al 5 de septiembre fue un acto de confianza, y destaca la implementación de protocolos que permitieron una celebración segura. «Era necesario poder echar hacia adelante y aquellas Fallas históricas fueron el reflejo de un colectivo unido y comprometido», añade.
Negociaciones Desafiantes
Las negociaciones que llevaron a cabo para celebrar los actos de las Fallas fueron descritas por Galiana como «muy duras». Los puntos de vista políticos complicaron los diálogos, aunque finalmente lograron llegar a acuerdos que beneficiaron a la celebración. «Todos querían su trozo del pastel, aunque luego currábamos cuatro», comenta, dejando claro que el apoyo fue crucial para el éxito de las festividades.
Serrano recuerda que fue complicado satisfacer los deseos de los falleros en cuanto a los protocolos de actuación. Sin embargo, subraya que «fueron capaces de prepararse y explicar cómo y cuándo poner la maquinaria en marcha». Ambos líderes coinciden en que, aunque había tensiones, la importante lección fue que «todos remamos a una».
La Celebración
Hablando sobre las Fallas de 2021, Llobell destaca que, a pesar de las dificultades, fueron muy disfrutadas por todos y significaron un regreso a la normalidad. Serrano considera que esos días fueron «muy emotivos» y «como un renacer». Galiana agrega que se eliminaron aspectos festivos superficiales y se volvió a la esencia de la celebración, caracterizada por la colectividad y la responsabilidad.
Respecto a los cambios en la estructura de las festividades, como las ‘mascletaes’ descentralizadas, Galiana opina que deberían mantenerse, recordando que la fiesta no se limita al centro de la ciudad. Serrano también asegura que muchos de los cambios siguen vigentes, lo que permite celebrar de manera coordinada y responsable.
Lecciones Aprendidas
Sobre los aprendizajes logrados durante aquellas ‘Fallas de septiembre’, Llobell considera que el lema de la falla municipal de 2021, «Açò també passarà», resume la experiencia. Galiana, en cambio, lamenta que «lamentablemente, ninguno» puesto que siente que pocos recuerdan lo que se vivió durante esos días. Serrano concluye que, aunque se mostró una imagen de un gran colectivo, no se aprendió lo suficiente y que, tras volver a la normalidad, muchas cosas quedaron como antes.
