VALLADOLID, 7 de mayo. (EUROPA PRESS) – Los sindicatos han decidido consultar a sus bases y en el seno de sus órganos internos la estrategia a seguir tras el anuncio de Renault sobre la suspensión de la adjudicación de vehículos a plantas españolas, así como la propuesta a la baja para el convenio colectivo. Esta situación ha generado sorpresa, requiere de reflexión y consulta, y se considera por algunos como un «órdago», una acción «intimidatoria», un «despropósito» o incluso una «amenaza».
Así se han manifestado los sindicatos después de que la décima reunión de negociación del convenio colectivo haya terminado una vez más sin acuerdo, pero con el anuncio de la suspensión de la adjudicación de vehículos, lo que conlleva una disminución de la producción y sin garantías de mantener el empleo. Además, la propuesta presentada por la empresa en términos salariales únicamente implicaría un incremento equivalente a la subida del IPC durante los tres años de vigencia.
Ante esta situación, UGT ha señalado que consultará a sus afiliados en asambleas el próximo 12 de mayo, decidiendo si intentan recuperar la última propuesta de Renault vinculada a un plan industrial o si, por el contrario, optan por la conflictividad social y las movilizaciones.
El secretario general de Renault España, Adolfo Arnáez, ha comentado que la empresa ha pasado de la opción «A», que contemplaba un plan industrial para las fábricas de Valladolid y Palencia, a la opción «B», que consiste en un escenario sin coches ni garantía de futuro, tras el rechazo de la última propuesta presentada por la dirección. El responsable sindical ha afirmado en la reunión que «faltaba un poquito de salario».
Arnáez subrayó que, aunque aceptar la última propuesta sería un acuerdo «justo», se ha estado negociando durante mucho tiempo y han surgido «avances importantes». Por ende, dejó en manos de los afiliados la decisión sobre si desean optar por la opción «A» o «B», siendo esta última la de no aceptar ninguna oferta y generar una conflictividad social que podría desencadenar concentraciones, huelgas y manifestaciones.
Comisiones Obreras ha calificado el movimiento de Renault como un «órdago», apuntando que se trata de una situación «grave». Esperarán para tomar decisiones, haciendo un llamado a la reflexión ante la situación inesperada. Sergio García, secretario general en el Comité Intercentros de Renault España, destacó que la situación provocada por la empresa es «muy grave» y pone «en riesgo» no solo el futuro de las fábricas de Renault, sino también el de las empresas auxiliares. García ha solicitado cautela y ha abogado por proseguir con la negociación para lograr un convenio «justo».
Sorpresa
García ha indicado que plantearán la situación a la Federación de Industria y a la Ejecutiva, y admitió que no esperaban «en absoluto» que la empresa retirara la adjudicación de vehículos. Ante esto, enfatizó que se pueden evaluar medidas que involucren a la plantilla y que presionen mediante movilizaciones, aunque su esperanza es llegar a un acuerdo, por lo que instó a «pararse a pensar un poquito» y «tomar buenas decisiones».
El presidente del Comité Intercentros añadió que la última propuesta tras la suspensión de la adjudicación de vehículos es «totalmente inadmisible» y no la consideran viable; sin embargo, con respecto a la anterior, han solicitado «unas pocas» modificaciones. «No creo que estas peticiones sean una gran separación y deberían convenir a ambas partes», puntualizó García. Además, expresó su desconfianza hacia el «órdago» lanzado por la empresa, considerándolo una estrategia «muy agresiva» que complica la negociación del convenio colectivo.
El Sindicato de Cuadros y Profesionales (SCP) de Renault calificó la respuesta de la empresa como «intimidatoria», acusándola de romper las negociaciones con una actitud de «inmovilismo absoluto y bloqueo». CSIF, por su parte, también criticó a Renault, refiriéndose a su actitud como «intolerable» y que refleja un desprecio hacia la plantilla. Este sindicato ha criticado que, pese a los esfuerzos de los trabajadores, la dirección continúe presentando «propuestas vacías» que están «alejadas» de recuperar el poder adquisitivo que exigen los empleados.
CSIF sostiene que no se han ofrecido avances «mínimamente aceptables» en aspectos cruciales como la jornada laboral, la reducción de sábados trabajados, el aumento de la bolsa de horas o los incrementos salariales. Por lo tanto, se han mantenido firmes en rechazar las propuestas de la empresa, afirmando que «no nos pilla por sorpresa el chantaje de la empresa, algo a lo que ya estamos acostumbrados en diferentes reuniones de negociación.»
Asambleas
CSIF ha anunciado que llevará a cabo asambleas de trabajadores para informar y analizar la situación, esperando que la dirección de Renault España esté dispuesta a reanudar la negociación. Asimismo, SPC ha expresado su descontento, lamentando que a pesar de que los «mínimos aceptables» para la representación de los trabajadores «son claros» y se han expuesto con «transparencia», la empresa solo ha presentado una «mejora mínima» en la reunión del pasado jueves.
La organización ha considerado que la respuesta de Renault, «lejos de buscar vías de diálogo para desbloquear la negociación», ha sido «claramente intimidatoria» al implicar la suspensión de vehículos, la reducción de la producción y una «drástica» revisión del compromiso de mantenimiento del empleo. También encontró «incomprensible» la contradicción en el mensaje de la empresa, que mientras sostiene que la situación es «sólida» y existen proyectos con «excelentes» perspectivas de futuro, plantea un escenario en el que no se garantiza el futuro de las plantas de Renault España.
CGT, al igual que la mayoría de los sindicatos, ha instado a la «no colaboración» y coincide en que Renault ha rompido las negociaciones al continuar presentando propuestas que «no conducen a nada», ofreciendo «migajas y propinas». En su opinión, los trabajadores siguen «perdiendo derechos y capacidad adquisitiva», sin que se reconozcan sus esfuerzos. Calificaron de «despropósito» que la empresa haya presentado una propuesta «a la baja» tras el anuncio de la suspensión de vehículos.
Finalmente, CGT ha decidido organizar asambleas y reunirse con otras organizaciones para planear movilizaciones conjuntas, manteniendo el «respeto» a la unidad que han construido hasta el momento. «CGT no aceptará ninguna amenaza ni chantaje», advirtieron fuentes del sindicato, recordando que los trabajadores han estado haciendo sacrificios durante muchos años que, consideran, la dirección debería «reconocer y valorar».
Sin embargo, creen que con su propuesta actual la dirección de la empresa está «muy lejos» de lo que la plantilla «necesita» y se merece; aunque «evidentemente» es mejor que la última, sigue siendo «alejada» de lo que solicitaban. «Si desde la dirección de la empresa tienen la verdadera intención de llegar a un acuerdo, deberían retomar la primera propuesta de hoy e intentar mejorarla», concluyó.
