
CARTAGENA (MURCIA), 20 (EUROPA PRESS)
El catedrático de Derecho Administrativo y director del Instituto del Agua y de las Ciencias Ambientales de la Universidad de Alicante, Andrés Molina Giménez, ha señalado este lunes en la Asamblea Regional de Murcia que, en el caso de que la reducción de caudales provoque perjuicios económicos, los usuarios del Trasvase podrían acudir a la vía legal.
En este sentido, ha explicado que «en el escenario posible de que se generen daños y perjuicios a los usuarios del Tajo-Segura como consecuencia de la aplicación de los caudales ecológicos, estos tendrán la posibilidad de reclamar a la Administración indemnizaciones», al tiempo que ha precisado que dicha opción estaría sujeta a que «se produzcan daños o perjuicio patrimonial como consecuencia de la reducción en los caudales aportados».
Así lo ha planteado durante su comparecencia en la Comisión Especial de Estudio sobre la situación del Trasvase Tajo-Segura tras las últimas medidas anunciadas por el Ministerio para la Transición Ecológica, donde ha advertido de la «importante inseguridad jurídica» que, a su juicio, han padecido históricamente los usuarios de esta infraestructura y ha sostenido que el trasvase atraviesa ahora un proceso de «desnaturalización por vía reglamentaria».
Estructura de la intervención
Molina ha estructurado su intervención en cinco bloques, centrados en:
- La evolución jurídica del acueducto.
- Los caudales ecológicos en la demarcación del Tajo.
- La falta de coordinación entre los planes del Tajo y del Segura.
- La futura regla de explotación.
- La eventual responsabilidad patrimonial de la Administración.
En primer lugar, ha recordado que el Trasvase Tajo-Segura tiene como principales referencias normativas las leyes de 1971 y 1980 y ha estado sometido «siempre a tensiones de carácter político entre los territorios». A su juicio, esa situación se agravó especialmente entre 2005 y 2010, con iniciativas como la conocida «cláusula Narbona» o la propuesta de reforma del Estatuto de Castilla-La Mancha, que contemplaba la caducidad del trasvase.
Frente a ello, ha situado el Memorándum de 2013 como el instrumento que permitió estabilizar parcialmente el marco legal, al propiciar una nueva regulación a través de la Ley de Evaluación Ambiental y de la regla de explotación.
Reducción del peso del acueducto
La reducción del peso real del acueducto se está produciendo por tres vías:
- La interpretación del nivel 3 de explotación, que entre 2018 y 2024 habría provocado «al menos 27 recortes de la cantidad máxima trasvasable», generando, según los cálculos del Instituto del Agua de la Universidad de Alicante, «una deuda hídrica para la cuenca del Segura en el entorno de los 192 hectómetros cúbicos».
- La futura modificación de la regla de explotación.
- La elevación de los caudales ecológicos en el Tajo, que según Molina, provocará «a partir de 2027 una merma de 105 hectómetros cúbicos anuales para riego como media», lo que equivale a una pérdida estimada del «16% del regadío de la cuenca», afectando a unas 27.400 hectáreas y generando un impacto económico de «5.300 millones de euros de 2021» y la pérdida de «unos 15.400 trabajadores directos que dependen del Trasvase Tajo-Segura».
El catedrático también ha querido aclarar que las sentencias del Tribunal Supremo de 2019 no obligaban a fijar una cuantía concreta para esos caudales. «Lo que no podía hacer de ninguna manera el tribunal es fijar los caudales», ha señalado, al tiempo que ha cuestionado que los nuevos caudales ecológicos tengan respaldo técnico suficiente.
Coordinación entre planes hidrológicos
Molina ha destacado un problema de coordinación entre los planes hidrológicos del Tajo y del Segura. Ha recordado que la elevación de los caudales ecológicos iba ligada a una serie de medidas compensatorias, como la ampliación y optimización de la desalación o las interconexiones necesarias para llevar esa agua a las zonas regables, pero ha denunciado que, a día de hoy, esas infraestructuras «no se han realizado». Por ello, ha advertido de una «contradicción interna» dentro del propio real decreto que aprueba los planes hidrológicos, ya que «uno se cumple y el otro no».
Futura regla de explotación
Sobre la futura regla de explotación, Molina ha evitado entrar en excesivos detalles al encontrarse aún en tramitación, aunque sí ha reclamado que, cuando se apruebe, se analice con detalle «el impacto que pueden tener esas soluciones en la demarcación del Segura».
Responsabilidad patrimonial de la Administración
En relación con la eventual responsabilidad patrimonial de la Administración, ha explicado que existen precedentes en la jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre reclamaciones ligadas a la fijación de caudales ecológicos. Si la aplicación de esos nuevos caudales causa daños efectivos, los usuarios del trasvase podrán pedir una compensación económica. «En el escenario posible de que se generen daños y perjuicios a los usuarios del Tajo-Segura como consecuencia de la aplicación de los caudales ecológicos, estos tendrán la posibilidad de reclamar a la Administración indemnizaciones», ha afirmado.
Para sostener esta tesis, ha invocado tanto el texto refundido de la Ley de Aguas como la Ley del Plan Hidrológico Nacional, además de varias sentencias del Supremo que equiparan la posición de los usuarios del trasvase a la de otros usuarios del agua aunque no tengan formalmente la condición de concesionarios. «Los usuarios creo que merecen que sus derechos sean respetados, ya que han confiado legítimamente», ha subrayado.
Intervenciones de los grupos políticos
En el turno de intervención de los grupos, el diputado del PSOE Fernando Moreno ha reconocido compartir «muchas» de las reflexiones jurídicas expuestas por Molina, aunque ha defendido que los poderes públicos deben actuar conforme a las resoluciones judiciales y al marco legal vigente. Preguntó qué margen de maniobra existe para complementar el trasvase con otros recursos, como la desalación o la reutilización.
Desde Vox, Antonio Martínez ha alabado la «serenidad académica» del compareciente y ha asegurado que su intervención debería convertirse en «el catecismo sobre el trasvase» para todos los representantes políticos del Levante. Martínez ha compartido la tesis de que el acueducto es «irrenunciable» e «insustituible» para la economía y el medio ambiente del sureste.
Por otro lado, el diputado del Grupo Mixto, José Luis Álvarez-Castellanos, ha introducido una visión más crítica con el modelo actual. Insistió en que el debate no puede desligarse de la caída de aportaciones, del crecimiento del regadío y de los impactos ambientales del modelo agrointensivo. Preguntó si no será necesario «redimensionar» el sistema en función de la disponibilidad real de recursos.
Finalmente, el diputado del PP, Jesús Cano, agradeció la intervención, considerándola «enriquecedora». Subrayó que las sentencias del Supremo no fijaron la cuantía concreta de los caudales ecológicos, advertencia que refleja, en su opinión,
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