
MADRID 15 May. (EUROPA PRESS) – Madrid ha celebrado su día grande, San Isidro, el santo labrador, con los ojos puestos en el cielo para esquivar la lluvia, deseando que el refranero se cumpla: «San Isidro Labrador, quita el agua y pon el sol». En esta jornada, el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, ha puesto el foco en la «concordia» que se promueve desde la ciudad como capital de España, «que no exige a nadie ocho apellidos madrileños» para vivir y trabajar aquí, ya que «caben todos los acentos», en palabras de la portavoz de Más Madrid, Rita Maestre. Asimismo, se ha reivindicado «el Madrid de la clase trabajadora y de los migrantes», como ha hecho la socialista Reyes Maroto.
El portavoz ‘popular’ en la Asamblea, Carlos Díaz Pache, ha definido Madrid como «castizo y mestizo», un maridaje perfecto que se ha hecho gala en la entrega de las Medallas de la Ciudad. Entre ellas, las de Honor para el científico Mariano Barbacid y la saga de actores Guillén Cuervo, así como las de Madrid; que han ido para el capitán del Atlético de Madrid, Koke, o el escolta del Real Madrid de baloncesto, Sergio Llull.
El corazón político de la ciudad, el Palacio de Cibeles, ha vibrado con clàsicos como ‘Suspiros de España’ y otros revisitados, como el chotis tecno de DJ Nano o el ‘Madrid’ de Pereza, con la voz y guitarra de Rubén Pozo, uno de sus integrantes. A pesar de un resfriado, Almeida ha plantado cara al malestar dando la cara por «un Madrid de concordia», sin esquivar su «responsabilidad de acoger a todos». Este argumento ha sido coreado por asistentes como la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, o el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez.
La siguiente parada ha sido la carabanchelera pradera de San Isidro, donde el arzobispo de Madrid, José Cobo, ha reivindicado al «sencillo» labrador, como sencilla debe ser la vida, comparándolo con «la tortilla», en este punto de encuentro de los madrileños en un Madrid «vivo y mestizo». Preguntó a los fieles si compensa una vida de «más ruido o de más alma». La celebración religiosa ha tenido como claro protagonista al Papa León XIV, quien estará en la ciudad en dos semanas.
Si hay una palabra que ha descrito la llegada de Almeida a la pradera, ha sido ‘selfie’. Con el tiempo justo para llegar a la misa, el alcalde no ha dudado en posar con todos aquellos que se lo han pedido, flanqueado por sus dos más cercanos: la vicealcaldesa, Inma Sanz, y el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante. También estaba presente Marta Rivera de la Cruz, delegada de Cultura, vestida con mantón de Manila y vestido chiné.
La Pradera también es política. A un año de las elecciones madrileñas y a días de los comicios andaluces, por ella han hecho parada dos ministros: la de Sanidad, Mónica García, y el de Transformación Digital, Óscar López, coportavoz de Más Madrid la primera, y secretario general de PSOE-M el segundo. Además, la portavoz de Podemos en el Congreso, Ione Belarra, ha estado presente.
Políticos son también las reivindicaciones que se han escuchado, como las reclamaciones de las trabajadoras de las escuelas infantiles con sus camisetas amarillas, así como la vecindad de Aluche que ha exigido que «el patio del CEIP Amadeo Vives se queda», ante las obras planificadas por el Ayuntamiento para levantar un centro de mayores.
