PALMA, 27 Ene. (EUROPA PRESS) – Maixabel Lasa, viuda del político socialista Juan Mari Jáuregui, quien fue asesinado por ETA en 2000, ha destacado la importancia de la justicia restaurativa, afirmando que su experiencia fue «mucho más curativa» que el simple hecho de que los culpables sean condenados a 30 o 40 años de prisión.
Lasa compartió su testimonio con los medios antes de participar en la mesa redonda titulada «Maixabel: un testimonio real de justicia restaurativa», organizada por el Ilustre Colegio de Abogados de Baleares (Icaib) en Palma, junto con el abogado y facilitador en procesos de justicia restaurativa, Eduardo Santos Itoiz.
La viuda de Jáuregui explicó que participó en dos encuentros restaurativos que le ofrecieron la oportunidad de «hablar con ellos, preguntar mucho y que ellos contestaran». Lasa subrayó: «Eso es mucho más curativo que cualquier otro castigo».
Si bien los encuentros restaurativos son voluntarios, Lasa considera que deberían estar al alcance tanto de la víctima como del victimario. Para ella, la justicia restaurativa resulta de mucha utilidad en el proceso de sanación, tanto para las víctimas como para los agresores, enfatizando que «todo el mundo merece una segunda oportunidad».
Lasa también reflexionó sobre el hecho de que los que asisten a estos encuentros restaurativos no son las mismas personas que cometieron los crímenes en el año 2000, sino individuos distintos que tienen derecho a cambiar y evolucionar. «Al final el ser humano es capaz de hacer lo mejor y lo peor», concluyó.
Por su parte, Eduardo Santos Itoiz, consejero-secretario del Consejo de Navarra, subrayó que la justicia restaurativa «significa básicamente que hay que poner a la víctima en el lugar que le corresponde en el proceso penal», ya que ha sido, a menudo, la «gran olvidada».
Santos también destacó que la justicia restaurativa busca que el agresor asuma la responsabilidad de sus acciones de manera «mucho más directa y personal», al mismo tiempo que se evita la revictimización de la víctima.
A partir de 2025, se incorporará en España la justicia restaurativa mediante la Ley de Eficiencia del Servicio Público de Justicia, lo que permitirá que cualquier persona pueda solicitar este proceso. Sin embargo, Santos indicó que la implementación de este tipo de justicia es desigual en diferentes territorios, ya que en País Vasco, Catalunya, Navarra y Andalucía ya existen estos servicios, mientras que en Baleares, el Ministerio de Justicia está considerando su instauración.
Según Santos, la justicia restaurativa será cada vez más una reivindicación de las víctimas, dado que se ha convertido en un derecho legal en cualquier fase del procedimiento y en cualquier tipo de delito. El proceso puede ser iniciado por cualquier persona y se lleva a cabo con la ayuda de un facilitador que se asegura de que el victimario comprenda que no puede justificar sus acciones y debe asumir la responsabilidad de las mismas. Este es un proceso que, como explicó el facilitador, puede resultar muy complicado, especialmente cuando se debe despojar de capas de justificación que llevaron a cometer actos violentos, algo que puede ser un proceso «lento y doloroso».
La mesa redonda, moderada por la letrada Eva María Cardona Guasch, tuvo lugar en el Colegio de Abogados de Baleares, reflejando un enfoque cercano y humano hacia el proceso de sanación y justicia en sociedades que han sufrido por la violencia.
