
MADRID, 24 Dic. (EUROPA PRESS) – La reacción de la dirección del PSOE a las elecciones en Extremadura, que ha dejado a los socialistas en su peor resultado desde el inicio de la democracia, ha generado malestar interno por un mensaje que ven equivocado y que les hace parecer fuera de la realidad.
En la cúpula del partido se había asumido que iban a perder las elecciones, pero el correctivo ha sido más severo de lo esperado: han obtenido 10 escaños menos, quedando en un suelo histórico de 18, y prácticamente 100.000 votos menos que hace dos años, en una comunidad que ha sido un símbolo para el PSOE con sucesivas mayorías absolutas.
Pese a todo, la portavoz de la Ejecutiva, Montse Mínguez, afirmó el lunes en rueda de prensa, al día siguiente de la cita con las urnas en Extremadura, que el PSOE estaba «más fuerte que nunca». Estas palabras han chirriado dentro de la organización y algunas voces en la dirección ven esto como «una torpeza».
«No es creíble» y resulta «absurdo», comentan las mismas fuentes, que creen que sería más adecuado trasladar que el momento actual es «muy delicado» y que los socialistas tienen la responsabilidad de revertir la situación.
Sánchez, decidido a continuar
Sánchez ya manifestaba recientemente que se encuentra fuerte y con más ganas que nunca, en una conversación informal con periodistas durante la copa prenavideña de Moncloa, donde reiteró su disposición a seguir gobernando y reivindicó encontrarse en un momento de madurez para afrontar mejor las crisis, gracias a la experiencia acumulada en los últimos años.
Tras los comicios en Extremadura, durante la Ejecutiva de este lunes en la que analizaron los resultados del PSOE, Sánchez volvió a dejar clara su intención de continuar, aunque no fue más allá. Por ello, algunas voces en el partido consideran inadecuado lanzar desde Ferraz un mensaje que no es acorde a una derrota de tal magnitud.
No resignarse a un efecto dominó en otras comunidades
Las elecciones del domingo marcaron el inicio de un nuevo ciclo electoral y el PSOE tiene poco tiempo para digerir la derrota antes de afrontar las siguientes citas: Aragón el 8 de febrero, Castilla y León en marzo y Andalucía en junio.
Pese a todo, no ha reinado el derrotismo y diversas fuentes de la dirección consultadas trasladan la convicción de que cada batalla «será distinta» y que haber perdido en Extremadura no desencadenará un efecto dominó en el resto de comunidades, como espera el PP.
No obstante, advierten que es necesario hacer un esfuerzo de movilización del votante progresista, trasladándole que «el momento es difícil» y que requiere de una responsabilidad adicional y una implicación máxima, acudiendo a votar y haciendo de altavoz del mensaje del partido.
Mayor ambición en las campañas electorales
Ante una tendencia del votante hacia la derecha que consideran generalizada, piden cambios en las campañas electorales y en la forma de dirigirse a sus votantes. No basta con exponer la gestión que ha hecho el Gobierno, aunque la consideran «buena»; demandan «algo más».
En este sentido, abogan por aumentar la «ambición» en las campañas y en los mensajes que se trasladan. «No podemos resignarnos y salir a empatar, porque terminas perdiendo», concluye un dirigente.
