PAMPLONA, 18 Abr. (EUROPA PRESS) – Decenas de personas, alrededor de 250 según la Delegación del Gobierno, se han manifestado este sábado al mediodía en Pamplona en protesta por el desalojo del antiguo convento de Aranzadi el pasado 13 de abril. Este lugar albergaba a aproximadamente 140 personas sin hogar, según la plataforma Negu Gorriak-Derecho a Techo, que ha reclamado al Ayuntamiento de Pamplona «espacios municipales» para atender a estas personas «de forma autoorganizada y autogestionada».
Recorrido y consignas de la protesta
La movilización comenzó pasadas las doce del mediodía en la librería Katakrak, que ha acogido a algunas de las personas afectadas, dirigiéndose luego hacia la plaza Recoletas, donde desplegaron pancartas con los lemas ‘Vuestras fronteras, nuestras trincheras. Makrodesalojorik ez. Reveillez vous (Despertad)’, ‘Makrodesalojorik ez. Ni en Badalona ni en Pamplona’ y ‘Padrón para todos’.
A lo largo de la marcha, que recorrió las calles de Pamplona hasta finalizar frente al Ayuntamiento, se gritaron consignas como ‘Vuestras fronteras, nuestras trincheras’, ‘Un desalojo, otra ocupación’, ‘Papeles para todos’ y ‘Asiron danos solución’.
Críticas al desalojo y reclamos de alternativas
En declaraciones a los medios, Samira Calvo y Alba Schiaffino, representantes de Negu Gorriak-Derecho a techo, censuraron el «macrodesalojo» llevado a cabo por el Ayuntamiento de Pamplona «a manos de la Policía Municipal», advirtiendo que no hay «alternativa real» para las personas desalojadas. Schiaffino destacó que han demostrado su capacidad para acompañar de forma autoorganizada a 20 personas que han pernoctado de forma continua en Katakrak, gracias al apoyo de muchos colectivos.
Expresó que «si se hubiera producido una explosión de gas, estas personas de Aranzadi estarían ahora acogidas, aunque fuera en un polideportivo», demandando al Consistorio «espacios municipales, y la gestión corre a nuestro cargo». Criticó la falta de voluntad política del Ayuntamiento, reiterando que «la pelota está en su tejado» y que tienen el «capital humano» para llevar a cabo esta labor.
Condiciones críticas para los desalojados
Schiaffino explicó que las 140 personas desalojadas «siguen a día de hoy en situación de calle», y las «soluciones municipales» ofrecidas fueron «tres noches de hotel y a la calle», advirtiendo que, ese mismo sábado, estaban siendo «desalojadas» de estos hoteles «bajo presión policial». Indicó que «lo que se está haciendo es expulsar de forma explícita» a estas personas, acusando al Ayuntamiento de Pamplona de llevar a cabo una «política de acogida» fallida.
Además, enfatizó que esta acción se produce «a las puertas» de un proceso extraordinario de regularización de personas migrantes, acusando al Consistorio de un «boicot explícito» para impedir el acceso a la regularización de 140 personas en la ciudad.
Desacuerdos sobre la situación en el convento
Negu Gorriak contrastó los datos ofrecidos por el Ayuntamiento, que hablaba de 96 personas en el edificio al momento del desalojo, asegurando que en realidad en el día del desalojo pernoctaban 75, y que durante el invierno, el asentamiento albergó a 140 personas, muchas de las cuales se habían desplazado a consulados para tramitar su regularización. «Tenemos un Ayuntamiento que deniega 500 solicitudes del padrón y que, además, ejecuta macrodesalojos», han afirmado.
Por otro lado, Alba Calvo criticó la violencia y hostilidad con la que se llevó a cabo el desalojo, señalando que «no sabemos con certeza si todas las personas han podido recuperar sus cosas», incluidas documentaciones necesarias para acceder al proceso de regularización. Resaltó que el macrodesalojo provoca una «dispersión de las personas que empezaban a generar relaciones de apoyo mutuo y solidaridad», quedando expuestas «a muchas situaciones muy denigrantes y sin protección».
Propuestas insuficientes del Ayuntamiento
Finalmente, Schiaffino informó que el Consistorio mantuvo recientemente una reunión con entidades sociales, donde ofrecieron «ocho plazas de ampliación del albergue, que son las mismas que en la ola de frío». Criticó que esta cantidad es insuficiente y que se cuentan «tantas veces como les haga falta».
