
MADRID 12 Nov. (EUROPA PRESS) – Un grupo de activistas ha tratado de irrumpir este martes en la zona azul administrada por la ONU en la Cumbre del Clima (COP30) de Belém, Brasil, reclamando «gravar a los milmillonarios» y protestando también contra la explotación petrolífera de la Amazonia, antes de ser expulsados por el personal de seguridad tras un enfrentamiento.
Los manifestantes han conseguido entrar en el Parque da Cidade, cerrado estas semanas para su uso como sede de la cumbre, esquivando en un primer momento a efectivos de la Policía. En su recorrido, también han dirigido críticas hacia el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, a quien acusan de llevar a cabo un «papelón» y de «destruir el clima» con las perforaciones petrolíferas autorizadas en la cuenca del Amazonas.
El chamán y activista Nato Tupinambá, que estaba presente en el momento de la irrupción, comentó: «El Gobierno miente diciendo que el Amazonas está bien, que los pueblos indígenas están bien. Si estuviéramos sanos, no estaríamos aquí protestando», según informó el diario brasileño ‘Folha’.
Los manifestantes, llegados de la Marcha Mundial por la Salud y el Clima en las calles de la ciudad, han alcanzado la zona intermedia entre el registro de seguridad y el acceso a la zona azul, donde fueron desalojados tras un enfrentamiento con los guardias, que establecieron dos cordones humanos y aislaron la entrada de la zona azul. Dos agentes resultaron levemente heridos en el incidente.
Un portavoz de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) aclaró que «el equipo de seguridad brasileño y de la ONU ha tomado medidas para proteger el lugar, siguiendo todos los protocolos de seguridad establecidos». Añadió que las autoridades están investigando el incidente y que «el lugar está seguro y las negociaciones de la COP continúan».
Por su parte, las organizaciones involucradas en la Marcha Global por la Salud y el Clima expresaron su deseo de «aclarar públicamente que no tienen ninguna relación con el incidente ocurrido a la entrada de la zona azul de la COP30 tras la finalización de la marcha». En un comunicado, destacó que «el acto fue pacífico, público y previamente comunicado a las autoridades competentes».
Este evento marca la primera vez en tres años que la COP se celebra en un país que permite abiertamente las manifestaciones, tras las anteriores ediciones en Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Azerbaiyán.
