La presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, ha firmado este sábado el manifiesto de ‘Alianza por Almaraz’ para frenar el cierre de la central, en un acto que ha calificado como «una cita histórica llena de dignidad». Desde Navalmoral de la Mata, la jefa del Ejecutivo extremeño ha hecho un llamamiento a defender la continuidad de la Central Nuclear de Almaraz y a «dar la cara ante la injusticia».
Un símbolo de lucha
«Hemos convertido Almaraz en un símbolo. Es un símbolo de lucha conjunta y de amor por lo que somos. Un símbolo de todos, que representa lo que debemos preservar: empleo de calidad, formación, innovación, identidad», ha destacado. «Hoy firmamos una alianza no solo por la central, sino por el derecho a decidir nuestro destino. Hoy os pido que mantengamos la esperanza, que mantengamos esta lucha unidos hasta el final», ha añadido.
Defender Almaraz es defender el futuro
Para Guardiola, defender Almaraz es luchar por la realidad de miles de personas, por el presente de Extremadura y por el mañana del norte de la región. «Nos une una razón poderosa: el futuro de Extremadura y de tantas y tantas familias que han hecho del Campo Arañuelo un ejemplo de arraigo y de progreso. Estamos aquí por encima de los colores y las siglas, para apoyar una industria y, sobre todo, para exigir respeto a una forma de vida», ha argumentado. «Yo no quiero hablar de alternativas. No necesitamos alternativas, existe una realidad», ha apostillado.
Justicia y respeto para Extremadura
Tras citar el ejemplo de países como Suecia, Francia o Bélgica, que han apostado por ampliar la vida de sus centrales y proteger su independencia energética y económica, Guardiola se ha preguntado «por qué Extremadura tiene que pagar la cerrazón de los que no pisan el mundo rural».
«Esta tierra no está para más castigos. Esta tierra merece justicia, merece respeto y merece un futuro en igualdad con el resto de España», ha enfatizado.
El impacto del cierre
Tras hacer hincapié en que la central de Almaraz no es solo energía, sino también «empleo, industria, cohesión territorial y un efecto llamada para la economía», la presidenta de la Junta ha advertido sobre el impacto negativo que tendría la desmantelación.
«Su cierre supondría perder casi 4.000 empleos y desmantelar un sistema productivo del que dependen pueblos enteros. Supondría amenazar la estabilidad y la independencia energética de Extremadura y de toda España», ha afirmado.
Unión ciudadana por el bienestar regional
«Hoy, más de ochenta instituciones, cientos de ciudadanos, empresarios, trabajadores, jóvenes y mayores unimos nuestras voces en este acto», ha subrayado. «Estamos aquí para decir que no se puede sacrificar el bienestar de una región entera», ha concluido. Por todo ello, la presidenta también ha trasladado su compromiso de ajustar la fiscalidad regional para facilitar la continuidad de la planta.
Audios
Intervención de la presidenta
