La portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid, Reyes Maroto, ha condenado la «obsesión» del alcalde, José Luis Martínez-Almeida, así como su «motosierra» y «trinchera política» como claves de su gestión. Durante el Pleno del Estado de la Ciudad, Maroto exigió a Almeida que despeje las dudas que él mismo ha generado sobre su futuro y le reprochó su silencio ante lo que está ocurriendo en Gaza.
Maroto presentó seis prioridades al equipo de Gobierno durante su intervención. Para marcar su solidaridad, apareció con una chapa en la solapa con un mensaje por Palestina, mientras que una kufiya adornaba su escaño. En su discurso, señaló que era lamentable que el delegado del Gobierno, Francisco Martín, no hubiera sido invitado al Pleno, lo que, según ella, refleja la falta de respeto institucional de la Presidencia.
La socialista reclamó a Almeida que aclare si desea continuar en su cargo y le advirtió: «Es usted el que ha puesto fin a la era Almeida. Los madrileños merecen respeto y claridad, no dudas ni maniobras políticas».
Abandono de Proyectos Estratégicos y Ruptura de Relaciones
Maroto sostiene que el proyecto de Almeida está «agotado». En apenas dos años, ha abandonado los dos proyectos estratégicos anunciados al principio de su mandato: la reforma de la Ley de Capitalidad y el nuevo Plan General de Ordenación Urbana. Esta situación implica renunciar a que Madrid tenga mayor autonomía y financiación para mejorar los servicios públicos.
«Su fracaso se evidencia también en la ruptura de relaciones institucionales con quienes no piensan como usted. Ha convertido el Ayuntamiento de Madrid en una trinchera política, no en una institución que colabora», afirmó Maroto. Criticó que Almeida ha roto relaciones con el Grupo Municipal Socialista y no ha coordinado con el Gobierno en temas esenciales como la seguridad.
También hizo un llamado al alcalde para que reclame los más de 800 millones que debe a la ciudad, destacando que su gestión está dañando a los vecinos con servicios mal administrados y retrasos en obras.
«Madrid Necesita Diálogo»
Maroto destacó que «Madrid necesita diálogo entre administraciones y capacidad de pactar». Sin embargo, consideró que Almeida ha escolhido «la confrontación como estilo de Gobierno». Para ella, su administración es autoritaria y distante de la realidad, evidenciada en su frase habitual: «Madrid vive el mejor momento», cuando en realidad, los ciudadanos requieren soluciones a problemas urgentes.
La falta de acceso a la vivienda se presentó como una de las preocupaciones más destacadas. Maroto afirmó que Almeida ha optado por favorecer la especulación en lugar de defender el derecho a vivir en Madrid, al haber tramitado la venta de 194 parcelas, de las cuales ha vendido 120. «En este suelo, se podrían haber construido cerca de 9.200 viviendas asequibles», aseguró.
Además, acusó a Almeida de prometer en 2019 la construcción de 15.000 viviendas y de apenas haber finalizado 3.000 en seis años, mientras que más de 50.000 familias están a la espera de vivienda pública.
Más Ultra que Vox
La crisis migratoria también fue parte de su discurso. Maroto acusó a Almeida de desentenderse de la gestión de los centros de acogida de menores no acompañados y de vincular migración con inseguridad, lo que calificó como «racismo institucional».
La portavoz del PSOE recordó que Madrid es una ciudad solidaria y criticó la falta de apoyo de Almeida ante la tragedia que vive el pueblo de Gaza, afirmando que «su falta de empatía avergüenza a una ciudad históricamente solidaria».
Callar ante una Masacre es Tomar Partido por la Inacción
Maroto enfatizó que «en este momento están asesinando a niños y niñas en Gaza y ni una sola declaración condenando la masacre». Llamó la atención sobre las decisiones judiciales que han obligado a Almeida a rectificar normativas importantes, acusándolo de actuar como «portavoz de la oposición disfrazado de regidor».
Finalmente, Reyes Maroto concluyó su intervención ofreciendo un listado de seis prioridades, empezando por la vivienda, apuntando a que la gestión del alcalde está más enfocada en la crispación y no en la atención a los ciudadanos.
