VALLADOLID, 20 de septiembre (EUROPA PRESS) – El secretario general del PSCyL, Carlos Martínez, ha expresado su intención de convertirse en el «alcalde y presidente» de Castilla y León, un desafío que acepta tras «dar un paso al frente con los socialistas» porque la Comunidad le «duele», le «pone» y cree que «merece mucho más» ante el «populismo y la extrema derecha».
Martínez ha afirmado: «Asumo este liderazgo colectivo y horizontal para abrir un tiempo nuevo en Castilla y León ante un presidente autonómico, Alfonso Fernández Mañueco, ausente que no estuvo cuando ardían nuestros montes y no escucha el clamor de su gente». Estas declaraciones fueron realizadas durante su intervención en el Comité Autonómico del partido, celebrado en el hotel Sercotel de Valladolid, donde subrayó que la Comunidad se encuentra en un «momento importantísimo» debido a la próxima cita electoral.
El líder socialista ha señalado que esta reunión llega tras un verano que ha evidenciado con «toda crudeza la indolencia y la falta de trabajo, voluntad y alma» por parte del PP y el Gobierno autonómico, a raíz de la oleada de incendios y sus graves consecuencias en varios puntos de la región.
Este Comité Autonómico también se produce después de la finalización, hace seis meses, de un proceso de «rearme ideológico y territorial» en el PSOE para «afrontar los grandes retos que se abrían en la Comunidad».
Martínez ha reflexionado sobre los seis meses de contacto físico con la ciudadanía, que han requerido la prórroga de este momento, manifestando que «siempre el PSOE debe estar al servicio de la ciudadanía en la resolución de sus problemas y trasladar las demandas orgánicas en el tiempo adecuado».
Asimismo, ha recordado sus palabras en Palencia, enfatizando que «si la fuerza de lo municipal tenía que ser el resorte, este Comité Autonómico es un ejemplo de ello», lo cual se evidencia en la composición de la mesa que incluye a una teniente alcalde, ya que «la fuerza del poder municipal está también en la primera línea de las responsabilidades orgánicas de este partido».
Durante estos últimos seis meses, Martínez ha recorrido miles de kilómetros para acercarse a las gentes de Castilla y León y comprender «lo que une a esta tierra»: «Orgullo, esperanza, indignación y cabreo. Cientos de conversaciones que despiertan este sentimiento íntimo que en demasiadas ocasiones creemos dormido y que algunos quieren dormido».
«Porque cuando León o Zamora pierden vida, nos duele. Pero cuando latimos juntos, con fuerza, Castilla y León nos da vida», ha resaltado el líder socialista, quien ha reconocido ser consciente de que en estos comicios la Comunidad «se la juega», ya que esto va de «pasado o futuro».
Ha admitido que «no basta con sentir» la Comunidad; los socialistas deben «dar un paso adelante juntos» para levantarse con «coraje, compromiso y visión de futuro y dar respuestas reales a los ciudadanos». Todo ello con el objetivo de «abrir un tiempo nuevo para Castilla y León», porque el PSOE es un partido «con alma e historia que lleva más de un siglo trabajando en la defensa de la libertad, igualdad y justicia», ha afirmado el secretario autonómico, asegurando que «ningún otro partido está tan presente en cada pueblo, en cada barrio y en cada comarca de la Comunidad».
Revolución de la Normalidad
Martínez ha destacado que el proyecto que impulsan nace en las casas del pueblo, en la militancia, y ha invitado a los socialistas a recordar lo que el expresidente de la Junta, Demetrio Madrid, llamó la «revolución de la normalidad», que ha definido como «la revolución de la humildad».
«Esa normalidad, esa humildad socialista hecha honestidad, libertad, igualdad y trabajo, es la verdadera revolución que necesita nuestra tierra», ha remarcado, llamando a la «unidad y fuerza» de los socialistas para «entender la diversidad como riqueza, la diferencia como suma, corregir desigualdades y cerrar brechas».
Finalizó su intervención asegurando que «el progreso sea nuestro motor y nuestro escudo frente a quienes siembran crispación, miedo y división. No podemos, ni debemos, ni queremos olvidar nuestros dramas y nuestros problemas», haciendo referencia al «éxodo masivo de los jóvenes». También resaltó la importancia de «tender puentes entre generaciones» e impulsar la «igualdad entre campo y ciudad, entre trabajador y empresario y entre mujeres y hombres». «Compañeros, tenemos proyecto y equipo. Hoy asumo ese liderazgo colectivo horizontal para abrir un tiempo nuevo en Castilla y León», concluyó.
