El juicio por el crimen de Los Lirios, en el que un hombre está acusado de asesinar presuntamente a su esposa el 13 de octubre de 2020, ha tomado un giro inesperado con la declaración del hijo del matrimonio. Este ha afirmado que su padre no dejó la casa aquella noche, defendiendo su inocencia y pidiendo justicia y claridad en el caso.
El testimonio del hijo
Durante su declaración, el hijo, actualmente de 34 años, aseguró que su padre estuvo en Casa de Gumiel de Mercado (Burgos) ayudándole con la vendimia. «Esa noche nos fuimos juntos a la cama, es imposible que en una casa vieja yo no me diera cuenta de que mi padre se levantara, cogiera el coche, se fuera a Logroño, volviera y yo no me enterase», afirmó con convicción.
Entre lágrimas, dejó claro su rechazo a cualquier tipo de compensación económica si su padre es encarcelado por un delito que considera injusto: «Si a mi padre le meten en prisión, no quiero ningún dinero sabiendo que se está cometiendo una injusticia. Solo quiero saber quién es el culpable y quién mató a mi madre».
Conflictos familiares y acusaciones
El joven también desmintió rumores sobre discusiones graves entre sus padres, asegurando que su madre siempre se preocupó por su bienestar y que no le faltó nada. «De mi padre se han dicho barbaridades, no ha faltado dinero en casa, no le he visto faltar una noche en casa», subrayó.
El Ministerio Fiscal, sin embargo, afirma que el acusado, Á.E.M., sí abandonó la vivienda la noche de los hechos y que pudo haber matado a su esposa tras una discusión relacionada con un posible divorcio. En la actualidad, se le imputa un delito de asesinato con alevosía y podría enfrentarse a una pena de 22 años de cárcel según la acusación particular, mientras que la defensa del acusado niega estos hechos.
«Mi padre estaba en casa»
El hijo relató que, el día anterior al hallazgo del cuerpo de su madre, ambos trabajaron juntos. «Aquella noche tuvimos una conversación normal, hablando del trabajo y nos fuimos a la cama a la vez porque al día siguiente había que terminar los trabajos», explicó.
El testigo aseguró que no escuchó a su padre salir durante la noche y que, además, «en una casa de pueblo vieja, es imposible que se levantase, se marchase y volviera sin que yo me diera cuenta». A la mañana siguiente, según narra, coincidieron a primera hora y después de algunas actividades diarias se despidieron, ya que su padre regresaba a Logroño.
El descubrimiento del cuerpo
Fue durante la tarde del 13 de octubre cuando el padre encontró a su esposa muerta en el domicilio, lo que llevó al hijo a desplazarse a Logroño. «No me lo podía creer. En esos momentos no piensas en nada, solo en que se ha muerto tu madre», recordó, relatando la intensa carga emocional del momento mientras se abrazaban, sin poder conversar.
En un primer instante, el hijo pensó que la madre pudo haberse suicidado, aunque, tras reflexionar, llegó a la conclusión de que «tenían que haberla matado». Su relato también incluyó críticas hacia la familia de la víctima, destacando la escasa relación que había entre ambos grupos familiares. «Mis tíos han venido poco a Logroño; yo creo que se han unido tras la muerte de mi madre, para esto», concluyó.
