VALÈNCIA, 8 Ago. (EUROPA PRESS) – La exvicepresidenta de la Generalitat, Mónica Oltra, ha señalado que «si la izquierda se piensa que haciendo un vídeo de TikTok ya tiene la jornada completa, lo tenemos mal». Oltra hizo estas declaraciones durante la conferencia ‘La alternativa para la izquierda en la era Trump’, parte de las Jornadas de Verano organizadas por la Unificación Comunista de España (UCE), que tuvo lugar la tarde del pasado viernes en el Hotel Senator Parque Central de Valencia.
En su intervención, Oltra defendió la necesidad de «reconstruir el parámetro moral de la fraternidad», afirmando que «ahora mismo el discurso fascista ya es hegemónico». Para ella, la fraternidad «es el elemento clave para sobrevivir como especie».
La exconsellera advirtió que «vivimos en inmersión fascista», señalando que a veces «no nos damos cuenta» de ello hasta que se analiza lo que se vive y se escucha. «A veces, al unir los puntos de lo que acabas de oír, dices, efectivamente, estamos en inmersión fascista», manifestó Oltra.
En este sentido, subrayó que es fundamental analizar «qué paralelismos hay con los años 30 del siglo XX y ahora», apuntando a «paralelismos discursivos y económicos». A su juicio, hay elementos actuales que no existían entonces, como la aceleración de la historia y el desprecio por la cultura.
Oltra lamentó que las clases populares, que deberían utilizar la cultura como herramienta de liberación, la menosprecian y se validan a través de una abundante información. «No había validación de la estupidez en el pasado; hoy encuentras validaciones de personas incluso con carrera», criticó.
En cuanto a la educación, expresó su desacuerdo con la obsesión por títulos, subrayando que su padre, que nunca tuvo un título, podría haber sido un mejor gobernante que muchos actuales. Preguntándose «¿qué está haciendo la izquierda en este panorama?», manifestó su preocupación ante la situación actual tras tres años viviendo la historia como ciudadana.
Reconstruir un paradigma moral universal
Oltra argumentó que es imprescindible que las izquierdas reconstruyan un «paradigma moral universal», donde la vida y la dignidad humana sean banderas. “Si no puedo tener compasión, ¿qué me une a la especie humana?”, se cuestionó. Criticó también que «cuanto más cruel y despiadado es el ataque al adversario, más likes tiene y esto lo está practicando la pseudoizquierda».
Recalcó que «si asumes los parámetros morales de la ley de la selva y del neoliberalismo, ¿quién eres?», cuestionando la legitimidad de los proyectos de izquierda si no se defiende la fraternidad.
Ponen a prueba nuestra resistencia
Refiriéndose al clima político actual, Oltra enfatizó que está «segura» de que «no se habla de lo realmente importante» en las tertulias, donde todo se discute con la misma intensidad y efimeridad, lo que no considera casual. Comparó la situación actual con la llegada a Auschwitz, donde la excusa era que nadie sabía lo que ocurría, contrastándolo con la realidad de hoy, donde «tenemos las imágenes todos los días».
Denunció el individualismo presente en la sociedad, afirmando que «no somos capaces de ver lo que hacemos respecto de lo que criticamos». Criticó la tendencia de la izquierda a establecer mínimos, respondiendo a la derecha que hay que poner más y que «la socialdemocracia murió». Oltra instó a la necesidad de preparar una revolución.
Respuesta solidaria en la dana
Oltra destacó que la respuesta solidaria tras la dana del pasado 29 de octubre fue «lo más hermoso que pasó», elogiando a «gente joven organizándose para ayudar». Esta situación es, en su opinión, una muestra de cómo la comunidad puede movilizarse ante el sufrimiento humano. Sin embargo, subrayó que el reto es dar estructura permanente a esta solidaridad y prepararse para futuros desastres. «La política debe asegurar la supervivencia colectiva», enfatizó.
Gasto en defensa
Sobre el acuerdo alcanzado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con la OTAN, Oltra declaró que «todo lo que sea poner coto está bien». Además, pidió regular la propiedad privada para garantizar el acceso a la vivienda, señalando que «si la vivienda es un derecho, no puede ser solo un bien de inversión». Abogó por que las personas jurídicas no puedan ser propietarias de viviendas y criticó las dificultades para entender la regulación de la Sareb.
