El secretario general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, ha defendido que la reciente suspensión de la última etapa de la Vuelta en Madrid debido a las protestas en apoyo a Palestina no solo no perjudica la imagen de la ciudad, sino que la coloca a la vanguardia del apoyo internacional a Palestina. Otegi destacó que la reacción popular ante la situación en Gaza es «sana» y pone en evidencia un grave problema al que, según él, se está asistiendo en la actualidad: el genocidio del pueblo palestino.
En una entrevista a Radio Popular, Otegi comentó los incidentes ocurridos en Madrid durante la última jornada de la Vuelta 2025, que fue interrumpida por estas manifestaciones. Subrayó que la reacción de la gente es fruto de una preocupación colectiva y resaltó que el pueblo vasco se ha mostrado solidario con otras causas históricamente. En este contexto, Otegi mencionó que miles de niños están muriendo de hambre en Gaza y que actualmente se contabilizan 20.000 muertes infantiles, por lo que considera que esta reacción no debe ser vista de forma negativa.
SOLIDARIDAD CON PALESTINA
Otegi afirmó que lo ocurrido en Madrid dignifica al pueblo vasco, que históricamente ha estado a la vanguardia de la solidaridad internacional con los pueblos en lucha por la paz y la soberanía. Criticó las declaraciones del Partido Popular (PP) y Vox, quienes dijeron que los incidentes «dificultan la imagen exterior de una determinada ciudad», argumentando que, al contrario, fortalece la imagen del País Vasco como defensor de la causa palestina.
Frente a las críticas del PNV y otras instituciones vascas, Otegi mencionó un «cambio de postura» por parte de la formación jeltzale. En cuanto a la controversia sobre la separación entre política y deporte, el dirigente de EH Bildu resaltó que entidades como el equipo ciclista Israel Premier Tech no actúan únicamente en el ámbito deportivo, sino que también promueven estrategias políticas que reflejan tensiones actuales.
Otegi enfatizó que EH Bildu siempre ha abogado por una solución negociada al conflicto israelí-palestino, basado en el reconocimiento mutuo de Estados que garanticen seguridad. Destacó que Israel parece haber decidido abandonar el camino de la negociación, optando por una postura más agresiva que busca «liquidar» el problema palestino a través de acciones que sugieren un genocidio. Este escenario le preocupa, ya que advierte que, si esta tendencia continúo, no solo afectará a Palestina, sino que podría extenderse a otros países.
En el ámbito internacional, Otegi observó una crisis civilizatoria acompañada de un desprestigio de la clase política, que ha generado un caldo de cultivo en el que prosperan las élites extremistas. Se refirió específicamente a la polarización creciente en Estados Unidos, donde el acceso a las armas contribuye a un ambiente de tensión social.
Reflexionando sobre el papel de la izquierda, Otegi apuntó que cuando accede al poder, a menudo enfrenta márgenes de maniobra reducidos. Abogó por que la izquierda se enfoque en las inquietudes reales de la ciudadanía, como el empleo, la vivienda, la salud y la seguridad, y sugirió que si no logra ofrecer alternativas creíbles, la extrema derecha podría llenar ese vacío con discursos simplistas que eligen culpables en lugar de presentar soluciones.
Por último, Otegi concluyó que el futuro de la política requiere reconectar con las preocupaciones populares y señalar soluciones, no culpables, delante de una situación que cada día se torna más compleja y polarizada.
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