El Ayuntamiento de Palma ha implantado la posibilidad de presentar una declaración responsable en el proyecto de ejecución de las licencias urbanísticas, lo que permitirá reducir los trámites «de meses a días». Esta medida fue anunciada el pasado jueves por el regidor de Urbanismo, Vivienda y Proyectos Estratégicos, Óscar Fidalgo, quien aseguró que la iniciativa eliminará duplicidades pero no significará la eliminación de controles urbanísticos.
La decisión se basa en un análisis exhaustivo realizado en los últimos meses sobre los trámites relacionados con las licencias urbanísticas en la ciudad. Según Fidalgo, la implantación de la declaración responsable será la primera de varias medidas que se implementarán para agilizar estos procesos.
Esta nueva disposición afectará principalmente a las licencias de obras nuevas y aquellas que requieren licencia de obra mayor. La mayoría de las reformas, que no impactan en las estructuras o parámetros esenciales, ya pueden llevarse a cabo mediante una declaración responsable.
«Esto permitirá acortar de manera significativa los plazos para el inicio de obras en proyectos urbanísticos», afirmó el regidor.
Fidalgo recordó que antes de presentar el proyecto de ejecución, se debe presentar el proyecto básico, el cual define los parámetros esenciales como el uso, volumen, edificabilidad, alturas, alineaciones y el número de viviendas. El proyecto de ejecución, por su parte, tiene una naturaleza más técnica y constructiva y no replantea la ordenación urbanística autorizada en el proyecto básico.
A pesar de que la ley autonómica de urbanismo no exige someter el proyecto de ejecución a controles urbanísticos específicos, el Ayuntamiento ha estado realizando estas verificaciones, lo que generaba una «duplicidad» de controles y un tiempo de espera adicional promedio de dos meses para iniciar las obras. Esto resulta en retrasos injustificados que no se compensan con una mayor seguridad jurídica o control urbanístico.
La declaración responsable se aplicará solo cuando el proyecto de ejecución coincida plenamente con el proyecto básico autorizado. Si se introducen cambios que afecten los parámetros esenciales del planeamiento, será necesaria la correspondiente modificación de la licencia.
«Con la declaración responsable se corrige esta disfunción sin eliminar controles ni disminuir exigencias técnicas. No desaparece el control municipal, no altera el régimen de licencias urbanísticas ni el contenido del plan general», subrayó.
Respecto al tiempo de espera actual para obtener licencias, Fidalgo admitió que los tres meses estipulados por la legislación no se están cumpliendo. Sin embargo, señaló que no todos los trámites dependen de la administración municipal, especialmente aquellos relacionados con los recursos hídricos, y apeló a trabajar para que estos no frenen la tramitación de licencias.
Se destacó también que el plazo de espera para obtener el informe urbanístico previo a la licencia se ha reducido en cinco meses y medio en comparación con junio de 2023. «Estamos trabajando para seguir reduciendo estos plazos y en las próximas semanas informaremos sobre las modificaciones que implementaremos y sobre los plazos globales de los trámites de procesos urbanísticos en la ciudad», agregó.
Las ECUs ya tramitan proyectos
Una de las medidas que se están implementando son las entidades colaboradoras urbanísticas (ECU), que llevan más de un año trabajando en Palma. Según Fidalgo, ya hay proyectos tramitándose con estas entidades, aunque son de carácter casi experimental.
Los funcionarios del departamento de Obras han estado reuniéndose semanalmente con la patronal de estas entidades «para implementar un nuevo modelo de trabajo que nunca antes ha existido». «Es esencial formar a las personas de las ECUs para que conozcan en detalle cómo funciona el sistema específico en Palma», expuso el regidor.
Las vacantes en urbanismo
Ante la falta de cerca de un centenar de plazas en la Gerencia de Urbanismo, Fidalgo garantizó que el equipo de gobierno hará «lo posible» para encontrar a los profesionales que ocupen esos puestos vacantes. Para lograrlo, aseguró que se necesita «capacidad de seducción» para atraer a arquitectos e ingenieros dispuestos a permanecer en sus puestos.
Uno de los desafíos para completar estas vacantes es que el departamento requiere una «megaespecialización», lo que implica un largo periodo de adaptación y formación para nuevos empleados. «El primer reto es hacer atractivas las plazas que no se están cubriendo, y el segundo es establecer un sistema que garantice la permanencia como una garantía de conocimiento y eficacia administrativa», concluyó.
