Bogotá (EFE).- El presidente de Colombia, Gustavo Petro, concluyó este jueves un viaje de cuatro días a Estados Unidos en el que, tras un año de críticas y desacuerdos, retomo la vía del diálogo con su homólogo Donald Trump para empezar a normalizar la relación bilateral cuando faltan seis meses para la finalización de su mandato.
El encuentro en la Casa Blanca generó una enorme expectativa por el alcance y el tono de la reunión, no solo por la personalidad de ambos líderes, sino también por la situación personal en la que llegó Petro a la cita. Su visa anterior fue cancelada en septiembre pasado y figura en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), conocida como ‘Lista Clinton’. Sin embargo, al final todos los participantes de la reunión salieron satisfechos.
“Me parece que la reunión fue positiva, primero simplemente porque tuvo lugar sin inconvenientes, sin escándalos, sin conflicto, lo que de por sí es un logro porque con las peleas que habíamos visto desde la posesión del presidente Trump en su segundo mandato, la relación entre los dos países estaba casi rota”, comentó a EFE el analista político Yann Basset, profesor de la Facultad de Estudios Internacionales de la Universidad del Rosario.
La relación tradicionalmente buena entre Colombia y Estados Unidos tuvo su primera crisis en enero de 2025, debido a las diferencias de Petro con Trump, ventiladas en redes sociales, sobre la política migratoria de Washington. Estas discrepancias se ampliaron con críticas y amenazas de parte y parte en relación a la lucha contra el narcotráfico y la operación militar en Venezuela, que llevó a la caída de Nicolás Maduro.
Petro expresó que su impresión tras salir de la Casa Blanca fue “ante todo, positiva” y destacó que su encuentro con Trump fue entre “diferentes” pero “sin humillaciones de ningún tipo”.
Propuestas sin acuerdos
Más allá de la cordialidad, el primer encuentro de los dos mandatarios se centró en la necesidad de mantener la cooperación en la lucha contra el narcotráfico, un tema central en la relación bilateral desde hace más de 40 años, y la recuperación de Venezuela tras los cambios ocurridos tras la caída de Maduro.
Petro indicó que en la reunión a puerta cerrada presentó varias propuestas a Trump, incluyendo la posibilidad de que los ejércitos de Colombia y Venezuela combatan juntos a los narcotraficantes que operan en las regiones fronterizas. También le entregó una lista de capos que residen en el exterior y ofreció la colaboración de su país en la recuperación de Venezuela, especialmente en el sector petrolero.
Reafirmar ante Trump su compromiso con la lucha contra las drogas era fundamental para Petro, dado que el mandatario estadounidense lo acusó hace unos meses de ser “un líder del narcotráfico” y el Departamento del Tesoro lo incluyó en la ‘Lista Clinton’. Sin embargo, más allá de las buenas intenciones, no se anunciaron acuerdos concretos.
En opinión de la presidenta de la Cámara de Comercio Colombo Americana (Amcham), María Claudia Lacouture, “el valor principal de esta reunión no es un anuncio puntual, sino un resultado más estratégico: recuperar un marco de confianza y previsibilidad”.
“Colombia y Estados Unidos comparten una agenda amplia con desafíos complejos, pero también con oportunidades concretas que requieren coordinación constante”, agregó Lacouture.
El turno para la diplomacia
Lacouture consideró que la reunión en la Casa Blanca “no fue un reinicio automático de la relación, sino una recomposición gradual marcada por una distensión en el tono diplomático y por la decisión de tramitar las diferencias por canales institucionales y no por escenarios de confrontación pública”.
Según Basset, a pesar de la buena tónica de la reunión, “hay que ser prudentes” porque tanto Trump como Petro son presidentes que tienden a comunicar lo que piensan mediante redes sociales, y eso en cualquier momento podría llevar a “una nueva crisis”.
Trump y Petro “funcionan así y no estamos a salvo de un nuevo episodio”, pero “creería que con esta reunión el diálogo ha retomado la delantera y esperaría que eso permita emprender el camino hacia una normalización de la relación, sabiendo que Petro está en los últimos meses de su mandato y que Estados Unidos esperará al próximo presidente que será elegido a mediados de año”, concluyó Basset.
Además de la crucial reunión en la Casa Blanca, Petro pronunció un discurso ante la Organización de Estados Americanos (OEA), se reunió con empresarios del sector del cacao y cerró su viaje con una conferencia en la Universidad de Georgetown titulada ‘El rol de América Latina en la crisis ambiental global’.
