El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, ha condenado este miércoles los ataques contra la infraestructura energética del país, en el contexto de un bombardeo sobre la central nuclear de Bushehr, situada en la costa sur, la cual es operada conjuntamente con Rusia. Esta denuncia también fue respaldada por Moscú.
En un breve mensaje en redes sociales, Pezeshkian expresó: «Condeno enérgicamente los ataques contra la infraestructura energética de Irán», enfatizando que tales acciones «no reportarán ningún beneficio» ni a Estados Unidos ni a Israel, ni a «sus partidarios».
El presidente advirtió que los ataques a este tipo de instalaciones «complicarán la situación y podrían tener consecuencias incontrolables, cuyo alcance podría afectar al mundo entero».
Estas declaraciones se producen después de que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmara la destrucción de una estructura cercana al reactor de la central de Bushehr, como parte de la ofensiva de Estados Unidos e Israel, que, según Teherán, ya ha dejado más de 1.200 muertos en territorio iraní. Sin embargo, la ONG Human Rights Activists in Iran, con sede en EE.UU., eleva esta cifra a más de 3.000, en su mayoría civiles.
El director general del OIEA, Rafael Grossi, indicó que la estructura afectada estaba ubicada a 350 metros del reactor, aunque no proporcionó más detalles. Grossi subrayó: «Cualquier ataque en las instalaciones nucleares o en sus inmediaciones viola los siete pilares indispensables relacionados con las garantías de seguridad nuclear durante un conflicto armado y nunca debería tener lugar», refiriéndose al incidente que, afortunadamente, no dejó daños materiales ni personales.
